Primer año de vida de El Calzador

Quizá pocos de los lectores de este blog sepan de su origen y de la forma y modo en que fue concebido. Qué mejor momento, cual hoy, con motivo de la celebración por el primer aniversario de la creación de El Calzador, para descubrir este secreto tan bien guardado por quienes en su día prometimos y firmamos aquel pacto de confidencialidad.

El origen del blog de El Calzador se gestó en una mesa redonda, aunque bien podría haber sido cuadrada o rectangular, pues las formas nunca fueron lo importante. Para los siete magníficos y un humilde servidor, lo más importante era y sigue siendo el fondo. Y, así, con el mejor fondo que cada uno de los firmantes pudo sacar de sus adentros quedó sellado un papel en blanco para que, cada semana, en él, se fueran dibujando los sentimientos de los escritores colaboradores que quisieran ir dejando un trocito de su persona, un esbozo de su saber, de su caminar, de su vivir…

Lamento si les he defraudado. Siento si esperaban un secreto mucho más sorpresivo al desmedido suspense que ahora se les desvanece. El Calzador acaba de cumplir un año y sigue ofreciendo lo mismo que cuando nació: Breves instantes de silencio. Ni más, ni menos.

Dentro de estos breves momentos de silencio les podría recordar, ahora, muchos buenos y profundos relatos. Tanto los de mis colegas del Consejo, como los de nuestros colaboradores que por aquí también desnudaron sus sentimientos.

Hoy, les traigo el relato de Enrique Moreno, titulado: “Segunda Vida” ( https://elkalzador.wordpress.com/2015/09/12/segunda-vida/ ) y lo hago, principalmente, porque conozco al Dr. Moreno y sé que, allí, él, también se desnudó. Nos mostró sus sentimientos y soñó para que soñáramos. Enrique Moreno bajó de su estrado y nos puso en suerte una gran ilusión: Despojarnos de todas las cadenas en busca de un nuevo camino, aquél que todos deseamos: El de la felicidad.

Y, precisamente, lo mismo que apuntó Enrique en “Segunda Vida” es lo que ahora deseo a todos ustedes. Busquen y encuentren su felicidad.

Feliz primer aniversario de El Calzador

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Carlos D. Lacaci
@Lacaciabogado

Deseos para el Fin de Año

Tengo el placer y el gran honor de escribir mi último artículo del año para todos nuestros lectores de ‘El Calzador’. Me encomiendo a esta tarea con el máximo cariño para vosotros, deseándoos los mejores deseos para el año que hoy termina y también un feliz Año Nuevo con salud para todos.

Tras haber transitado por los 364 días de este 2015 me doy cuenta de que ningún año es como el anterior, como tampoco hay dos meses o dos días iguales. Esto forma parte de la grandeza de la vida, para los que tenemos la suerte de haber vivido y seguir viviendo en ella. No imagino cosa más apasionante e imprevisible que el hecho de vivir.

Permítanme que detenga los recuerdos de este fin de año para concentrarme tan solo en los deseos del presente, en todo aquello que me gustaría que sucediera aquí y ahora.

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Hoy, 31 de diciembre de 2015, quiero comenzar el día felicitando a mi madre, porque tal día como hoy hubiéramos apagado junto a ella las velas por su cumpleaños, una celebración que, por desgracia, dejó de repetirse hace ya 20 años, por culpa de aquel maldito ictus que se la llevó para siempre. No obstante, un año más, aquí seguimos encendiendo tus velas para que continúes cumpliendo todos tus deseos desde el cielo, que también son y seguirán siendo los míos, los nuestros. Este primer deseo, me gustaría hacerlo extensivo a todas y cada una de las personas que, como vosotros, también echáis de menos a algún familiar querido. A todos los que se fueron y, como mi madre, nos siguen velando desde el cielo, para que sus almas sigan descansando en paz.

Lo segundo que me gustaría que sucediera hoy es no ver a ninguna persona en el mundo sola ni desamparada. Hoy, es la continuación del ayer y el preludio del mañana. En este fugaz tránsito por la vida se vive de muchas maneras. Hay circunstancias que nos llenan de felicidad, otras veces nos resulta complicado avanzar. Alegrías, penas, tristeza, felicidad, todo ello forma parte del transitar. Pero, hoy, quiero concentrar todas mis fuerzas y las de todos vosotros para hacer posible que nadie se sienta solo ni desamparado, para dar a todo el mundo la oportunidad de poner a cero sus marcadores de tristeza y puedan terminar el año, si quiera con una sonrisa en sus rostros, al menos con un buen puñado de posibles sueños por cumplir para el Nuevo Año.

El tercer deseo que me gustaría se cumpliera es que todos los que estén pasando por una enfermedad, como el cáncer u otras graves dolencias físicas o psíquicas, especialmente todas las niñas y niños que están pasando por esta dura experiencia en la vida, se recuperen y terminen el año lo mejor posible, afrontando un 2016 con esperanzas, cargado de fuerzas y energías para superar muy pronto sus enfermedades.

Mi cuarto deseo para este casi agotado 2015 es que no volvamos a lamentar, en ningún rincón del mundo, un acto de terrorismo ni de violencia frente a víctimas inocentes. Pido con toda firmeza que se acabe el odio en el mundo. Grito con fuerza que ningún hombre, mujer o niño inocentes, sean oprimidos, perseguidos ni asesinados. Deseo ver un final de año y continuidad de vida, posterior a este día, limpios de cualquier gota de sangre derramada, no quiero volver a ver ni un solo acto de crueldad más.

Por último, y con el fin de no abarcar demasiados deseos que pudieran dificultar el cumplimiento de aquéllos, mi quinto deseo es para que todos los nuevos amigos que han llegado a nuestras vidas se mantengan en ellas, igual que aquellos que ya se encontraban a nuestro lado, ojalá sepamos darles lo mejor de nosotros para que así sea. Y, por supuesto, deseo que otro de los pilares fundamentales de esta vida, nuestras familias, sepamos también cuidarlas con respeto, amor y generosidad, puesto que, tal y como dijo el ensayista André Maurois: “Sin una familia, el hombre, solo en el mundo, tiembla de frío”

Estos son los cinco deseos que hoy comparto con los lectores de El Calzador, me encantaría que se cumplieran. Mientras tanto, deseo para todas las personas de bien, para todos ustedes, un muy feliz Fin de Año y un próspero 2016.

Autor: Carlos D. Lacaci
@Lacaciabogado