Otoño

Todos los otoños  vuelven a ti.

Estación de paso hacia lo que viene desde lo que hubo.

Tiempo que no es sin el antes que dejó ir, sin el después que será.

El recuerdo de tus paseos en aquellos días extraños

que nunca fueron para siempre.

Lluvia pausada y llorosa,

soplo de vida en el corazón de los melancólicos.

Sabor propio encerrado

en el que nada es importante,

todo se construye con cosas fútiles y nunca definitivas: gotas, hojas, viento…

descarga

Marrones, grises, ocres y rojizos

que pierden  jirones de eternidad cada día,

para convertirse en nada, en rama, en desnudez,

en alma sin dulzura y compañía.

Miro atrás cuando las cosas eran azules y rosas, amarillas y verdes

y se me rompe el aliento de pensar lo que fue

y lo que queda hasta que vuelva a ser,

aún sabiendo que nunca será como fue.

fig-3-estampa-otonal

Algún día acabarán estos días,

vendrán otros.

Esperanza de algo que rescatar,

ya en la memoria cálida,

el amor que se fue cuando llegó el invierno.

Descreído, cínico, avergonzado de llorar nunca

aquel otoño que eras tú.

Emilio Gude

@Emiliogude

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American Pie

Captura1El instinto de supervivencia es algo intrínseco al ser humano, de tal manera que, sin necesidad de elaborar un pensamiento, nos permite actuar para evitar peligros, buscar protección, proteger a los nuestros, etc. Desde que comprobé que coincidía con nuestro invitado de hoy, Jaime Llopis, del cual ya había leído su entrega, mi instinto de supervivencia me hizo reaccionar y buscar refugio y protección para la entrega de hoy. Así, aprovechando las peticiones de mucha gente (debería precisar que mucha gente no pasa de 10 personas), de convertir en post una serie de tweets que me dio por lanzar un domingo tras haber escuchado American Pie en una fiesta el día anterior, voy a refugiarme cobardemente en ello.

Captura2American Pie, de Don McLean, pasa por ser un himno no sólo generacional sino que en ella se contiene parte de la historia de los Estados Unidos de América a través de la música de varias décadas.

La canción comienza como todos los cuentos (A long, long time ago), haciendo referencia a ilusión de la infancia, a cuando la música era un motivo para la sonrisa y esperaba poder hacer bailar a una generación que aun no conocía la canción protesta y necesitaba de buenas noticas tras una guerra (that music used to make me smile).

buddyAsí fue hasta el 3 de febrero de 1959 (but february made me shiver) cuando tras una actuación en un local de Clear Lake, Iowa llamado Surf Ballroom, los cantantes Buddy Holly, Ritchie Valens y Big Booper se estrellaron en un accidente de avioneta. Buddy Holly enfadado por el cambio del autobús de la gira por un autobús escolar decidió alquilar una avioneta Beechcraft Bonanza para llegar antes a Moorhead, Minnesota, siguiente parada de la gira. Big Booper, que en realidad se llamaba Jiles Perry Richardson, se encontraba con gripe por lo que le cambió su sitio en la avioneta al bajista Waylon Jennings. Se cuenta la anécdota de que Buddy Holly le dijo a modo de broma a Jennings, “que ojala tu viejo autobús se congele”, a lo que el bajista contestó en el mismo tono, “bueno, pues ojalá tu avión se estrelle”.

McLean nos lo cuenta en primera persona, recordando que de niño repartía periódicos desde su bicicleta, como tantas veces hemos visto en películas americanas (with every paper I’d deliver, bad news on the doorstep) y termina con un verso que será una constante a lo largo de la canción: “el día que murió la música” (the day the music died).

A partir de ahí, recordemos 1959, llega la perdida de la inocencia, la rebeldía, los 60’. Todo cambia. Adiós al pastel de manzana con canela, el postre americano por excelencia, el que comían las tropas americanas en la Segunda Guerra Mundial. El estribillo vertebra la canción despidiendo al pastel americano, recordando el coche favorito de los 50, el Chevrolet, conocido como Chevy (drove my chevy to the levee) descarga (2)y trayéndonos de nuevo a Buddy Holly, el más querido de los tres por Don McLean, con los versos de su canción “That’ll be the day”, que el autor pone en boca de los chicos (And them good old boys werw drinking whiskey and rye singing “This will be the day that I die, this will be the day that I die).

Continúa su homenaje a la música (Did you write the book of love) que hace referencia a la canción “Book of Love” de The Monotones. Canción que también está escondida junto a The_Monotones“The Stroll” de The Diamonds, en la canción “Rock and Roll” de Led Zeppelin, tema mítico de la banda que abrió y cerró sus conciertos durante Captura4décadas. Pero no acaban aquí las referencias musicales en este párrafo, sino que en los siguientes versos (and do you have faith in God above, if the Bible tells you so) nos pregunta qué nos dice la Biblia parafraseando la canción religiosa “Jesus loves me“, cuando dice “For the Bible tells me so”. De esta manera enciende la polémica del rock&roll enfrentado a la sociedad convencional. Hace una comparación entre la magia y el rock&roll, con la canción de The Lovin Spoonful, “Do you believe in magic” preguntando si crees en el R&R (now do you believe in rock and roll?) contraponiéndolo a la música religiosa (can music save your mortal soul?) en un juego de palabra entre el estilo de música soul y alma en inglés.

sockContinúa la canción con otras de las habituales escenas que hemos visto una y mil veces en películas americanas: los bailes en los gimnasios (cause I saw you dancin’ in the gym you both kicked off your shoes) y la costumbre de quitarse los zapatos para no dañar el parquet, el “sock hop”.

Hay algunas referencias más. A Marty Robbins, que tuvo un gran éxito con “A white sport coat (and a pink carnation)” (with a pink carnation and a pickup truck) y a Dion, con “Lonely teenager” (I was a lonely teenage broncin’ buck) para enseguida volver al estribillo y acabar repitiendo el día que la música murió. Porque, de hecho, elvisasí parecía con Elvis en el ejército destinado en Alemania y Chuck Berry metido en un escabroso lío con una jovencita medio apache llamada Janice Escalante por el que acabó pasando tres años de condena en el Federal Medical Center de Springfield, en Missouri. Además, por aquel entonces Little Richards cumplía la promesa que le hizo a Dios cuando “le salvó” de morir estrellado en Australia cuando su avión caía en picado. Abandonó la música, la vida licenciosa y se hizo evangelista pasándose al góspel.

Captura5Entramos en una nueva década y los protagonistas cambian. Llega Dylan, los tiempos están cambiando y nos lo muestra metiendo en la frase el nombre de la famosa canción “Like a rolling stone” (and moss grows fat on a rolling stone). Él y Joan Baez interpretaron canciones en la Marcha sobre Washington, 28 de agosto de 1963, liderada por Martín Luther King, donde pronunció su famoso discurso “Tengo un sueño”. El presidente Kennedy siguió la marcha atentamente desde la Casa Blanca, como anunció un portavoz de la misma. Al terminar la Marcha, los líderes fueron recibidos por JFK y Jackie, quienes elogiaron 515vQFdPfKLel acto. Don McLean lo cuenta diciendo que el bufón, palabra habitual en los chistes de Dylan, toca para el rey y la reina (when the jester sang for the king and queen). Por aquel tiempo, a la administración Kennedy, llena de jóvenes brillantes como Bobby Kenneddy, Bob McNamara, Kenny O’Donell…, se la conocía como Camelot, en referencia al reino mágico de Arturo y Ginebra, Jack y Jackie Kennedy. No acaban ahí las referencias a Robert Allen Zimmerman, verdadero nombre de Dylan inspirado en el poeta Dylan Thomas, puesto que la siguiente frase (in a coat he borrowed from James Dean) se refiere a images (2)la portada del disco “The freewhelin” donde Bob Dylan sale con una chaqueta rojiza parecida a la que James Dean luce en “Rebelde sin causa”. Y para terminar el show del “judío errante” remata consagrándole como el nuevo rey destronando a Elvis (oh and while the king was looking down the jester stole his thorny crown).

Llega el momento de contar el trágico asesinato de JFK (the courtroom was adjourned, no verdict was returned) y la extraña muerte de Lee Harvey descarga (4)Oswald. Ya hemos explicado el porqué de usar la palabra “corte” referida a Camelot. Y en cuanto a la falta de veredicto, todos recordamos el asesinato de Oswald a manos del mafioso Jack Ruby.

Nuevos tiempos para el fenómeno que llega del Reino Unido: los Beatles. Lennon se declaró marxista… ¿Quizás de Groucho? (and while lenin read a book on marx). Y aprovecha para citar el último concierto de descarga (5)los Beatles hasta el famoso e improvisado Rooftop Concert en la azotea de Apple Records al final de la grabación de “Let it be” antes de su inminente separación. Pues bien, Don McLean nos cuenta el último concierto en el Candlestick Park de San Francisco, el 29 de agosto de 1966 (the quartet practiced in the park). Los Beatles ya acusaban demasiado la exigencia de la fama y tras las declaraciones de Lennon diciendo que era más famosos que Jesucristo, la América puritana y religiosa, cuando no la peor América, la del Ku Kux Klan, emprendió una campaña feroz contra el cuarteto de Liverpool.

images (3)Y termina la estrofa con una canción de funeral (and we sang dirges in the dark) en la oscuridad, en la que nos deja la muerte de JFK, Luther King y Bobby Kennedy y que se refleja en aquel riguroso luto, velo incluido, de Jackie en el funeral de su marido, mientras John John saludaba militarmente.

Captura6Empieza la siguiente estrofa recordando uno de los pasajes más negros de finales de los 60. De la mano de Charles Mason, como instigador, el 9 de agosto de 1969,  su secta, “La Familia”, asesino a Sharon Tate, actriz y mujer del director de cine Roman Polansky, en aquel momento embarazada de ocho meses, junto conCharles-Manson-11-04-12-b otras cuatro personas. En la casa aperecieron pintadas con sangre las palabras “Helter Skelter” (Helter skelter in a summer swelter), provenientes del título de una canción de los Beatles, a los que Charles Mason
descarga (6)identificaba como los cuatro jinetes del apocalipsis e interpretando la canción como el advenimiento de una batalla entre negros y blancos.

Vuelve a la música con The Byrds y Dylan haciendo referencia a la canción de Dylan “Mr. Tambourine man” que cantaron los Byrds, (the birds flew off with a fallout shelter) como sencillo y que luego incluiría en su disco “Bringing it all home” en cuya portada aparecía un letrero que decía “fallout shelter”, que era el nombre de un programa de rehabilitación que tuvo que seguir uno de los componentes de los The_Byrds_-_Eight_Miles_High_WhyByrds arrestado por posesión de marihuana. Y aquí empiezan las referencias a las drogas que poblaron los 70’. Cita “Eight miles high”, también de los Byrds, que fue la primera canción psicodélica y la marihuana (eight miles high and falling fast; it landed foul on the grass). Continúa usando otro de los elementos típicos de la cultura americana, el “football”, para avanzar en el tiempo e introducirnos a los hippies (the players tried for a forward pass). Un paso más, con Dylan apartado por su accidente de moto tras Woodstock (with the jester on the sidelines in a cast), llegan los tiempos del amor libre, el llamado Verano del amor en 1967, y las drogas (now the half-time air was descarga (7)sweet perfume) y uno de los discos que marcó a McLean: “Sgt Peppers Lonely Hearts Club Band”, el primer disco “concepto” (while sergeants played a marching tune)

Por fin, para acabar la estrofa: el reproche. Se intentó cambiar el mundo (oh, but we never got the chance, ‘cause the players tried to take the field) pero en realidad fue poco lo que se consiguió. Por último, los Beatles se separan tras el Rooftop Concert (the marching band refused to yield). De nuevo, el día que murió la música (the day the music died?)

Captura7Sigue haciendo un repaso por la historia USA. Recuerda el festival de Woodstock, en agosto del 69, que reunió a más de 400.000 personas (Oh, and there we were all in one place). Recuerda la aventura espacial (a generation lost in space), no sólo como tal, sino también la famosa serie en USA, “Lost in space”, e incluso se podría decir que hace un guiño a Bowie y su Space Oddity.

Y llegan Sus Satánicas Majestades. Usando la canción infantil “Jack be nimble”, que dice “Jack se ágil, Jack se rápido, Jack rápidamente se sentó sobre una estaca” introduce a los Stones, sentados sobre la estaca, “candlestick”, que recordemos era el nombre del estadio del último concierto de los Beatles, y citando su propia canción “Jumpin’ Jack Flash”. Por supuesto, siendo sus Satánicas Majestades, Rolling_Stones_Sympathy_for_the_Devilque menos que citar al diablo, también jugando con el éxito de “Simpathy for the devil” (so come on jack be nimble, jack be quick, jack flash sat on a candlestick, ‘cause fire is the devil’s only friend). No pasa de largo sobre uno de los acontecimientos más desafortunados de la banda londinense. En el Altamont Speedway Free Festival, donde tocaron numerosas bandas, los Stones encargaron la seguridad al grupo de motoristas “Ángeles del Infierno” que durante el concierto tuvieron numerosos altercados en uno de los cuales, un joven negro llamado Meredith Hunter, moría apuñalado cuando esgrimía una pistola por el “ángel del infierno” Alan Passaro, que a la postre fue absuelto al estimarse la legítima defensa (and as I watched him on the stage; my hands were clenched in fists of rage, no angel born in hell; could break that satan’s spell; and as the flames climbed high into the night; to light the sacrificial rite; I saw satan laughing with delight)

Captura8Y siguiendo con la música llegamos a Janis Joplin (I met a girl who sang the blues) y su muerte (but she just smiled and turned away). Fue encontrada por su representante en la habitación 105 del Landmark Motor Hotel de Los Ángeles muerta por sobredosis de heroína mientras su porsche descapotable estaba aparcado fuera. Fue un 4 de octubre de 1970.

300-mag_10225Va terminando haciendo referencia a las revueltas contra el Vietnam, la segregación, etc. Sobre todo a una foto concreta, la de la niña vietnamita Phan Thi Kim Phúc, tomada por Nick Ut y que fue premio Putlizer (and in the streets the children screamed; the lovers cried, and the poets dreamed).

6264865633ab51f8facbe266818b5e65.500x500x1Finaliza,  y en un repaso de toda la canción, trae a colación su admiración por la trinidad: el padre, el hijo y el espíritu santo (and the three men I admire most- the father, son, and the holy ghost). Que bien pudieran ser Buddy Holly, Ritchie Valens y Big Booper o quizás John Fitzgerald y Robert Kennedy y Martin Luther King. Todos ellos, de una manera u otra, tomaron el último tren a la costa. El fin del viaje.

Debo decir para ser honesto, que después de toda esta interpretación basada en muchas fuentes, en realidad el único significado válido de esta canción es el que el propio Don McLean dio: “significa que jamás tendré que trabajar otra vez”

 Emilio Gude

@Emiliogude

Elogio de la frivolidad

“Para mí, la frivolidad tiene algo muy interesante que es del orden del exceso, del orden del vacío y del orden del suplemento; lo que está de más, lo que reemplaza a otra cosa.”

Estas frases son de una entrevista al estupendo escritor argentino Alan Pauls que hacía un encendido elogio sobre la frivolidad. Además de la maravillosa manera de decirlo, tenemos que resaltar la inteligente visión de la frivolidad. No habla de algo superfluo o vacío, que no obedece a una razón, que adolece de una formulación lógica. No, habla de orden del exceso, del vacío, del suplemento. Caracteriza lo que está de más, lo que reemplaza no de una manera caprichosa sino con un sentido pleno de frivolidad. Como si el efecto superficial buscado fuera la parte exterior de un propósito de ordenar el mundo.

santplpqEl más brillante ejemplo del románico que existe en el mundo tiene que ver con aquel lugar señalado al obispo Teodomiro por un campo de estrellas, como la mejor tradición nos recuerda. La catedral de Santiago, sin lugar a la duda, no es sólo la mejor representación de la arquitectura románica, ni siquiera la más brillante obra de arte de ese período, sino que, la catedral en sí misma, es la esencia del románico en su más pura expresión. Más allá de su armoniosa planta de cruz latina, de sus dimensiones enormes llamadas a albergar la gloria de Dios, de su nave central sobrevolada con una bóveda de cañón y abierta a las naves laterales mediante arcos de medio punto, esta catedral encierra una época. Descartemos para explicar la espiritualidad del momento el equivocado mito del terror del fin del mundo en el año 1.000 por la interpretación el Apocalipsis de Juan, esa obra tan inquietante como brillante. La cristiandad inicia un período de espiritualidad que se refleja en el arte por puras razones sociales, económicas y políticas, alejadas de lo esotérico. La expansión monástica, liderada por la orden de Cluny, los movimientos penitentes, las peregrinaciones y las cruzadas, conforman un mundo en el que la Iglesia se convierte en vertebradora de una Europa que empieza a tener conciencia de sí misma. El images (1)feudalismo proporcionó una unidad política, cultural y religiosa, que favoreció el crecimiento económico. En ese período, la Iglesia con papas y obispos tan fuertes como emperadores y nobles, construyen la casa de Dios sin desmerecer los palacios de los reyes no solo en belleza sino en objetos valiosos. Se busca además un efecto hasta ahora desconocido: transmitir  la fe, la doctrina, el poder de Dios, a través de la arquitectura y de la escultura. Los relieves explican el Evangelio, las columnas hablan del tetramorfos, los frisos reflejan el  Antiguo Testamento. Dios es el centro de todo y la Iglesia se constituye como un poder decisivo hasta la llegada del estado moderno. Todo se articula en torno a la cristiandad. Hay que salvar el alma y para ello la vida monástica es el mejor camino. Visitar e incluso vivir y luchar por aquellos lugares donde hay reliquias de hombres santos eran las mejores vías para alcanzar la salvación. Así se explican los grandes movimientos para visitar  Roma, Santiago de Compostela o a Tierra Santa para luchar contra los musulmanes.

La catedral de Santiago es el fiel reflejo de cuanto significa aquella época. Su rectitud, su consistencia, su enormidad, el triforio para albergar peregrinos, su carácter adusto son reflejos de un momento. El Pórtico descarga (1)de la Gloria del maestro Mateo concebido como una “ciudad celeste” toma su esencia del Apocalipsis de Juan. Santiago presidiendo en el parteluz, los evangelistas a cada lado, los ángeles que sostienen la cruz, la corona, la lanza y los clavos de Cristo, así como la columna en la que fue flagelado, la jarra de Pilato, el hisopo y el pergamino con la sentencia de Cristo. Rodeando todo, los 40 bienaventurados, los 24 ancianos, los profetas, los apóstoles, e incluso el propio maestro Mateo arrodillado con la leyenda “Architectus”.

Así se concibió esta obra maravillosa, con maestros como Bernardo el Viejo, Galperinus Roberto, Esteban o el nombrado Mateo, bajo el impulso de obispos como Peláez, Gelmírez o Dalmacio, para mayor gloria de Dios y como centro de espiritualidad para la salvación del alma.

240px-Catedral_de_Santiago_de_Compostela_10Sin embargo cuando pensamos en la catedral de Santiago de Compostela, no vemos nada de eso. Es la fachada del Obradoiro la que nos viene enseguida a la mente. La idea de la catedral de Santiago pertenece a una nueva época: el barroco.

Europa cambia. Ahora el poder eclesial está amenazado. Es la Contrarreforma la que mueve a la Iglesia y a los reyes. Esa necesidad de afianzar el catolicismo frente a los protestantes. Combatir la profunda crisis eliminando la corrupción, acercando la fe a los fieles, renovando el mensaje de tal manera que se pudiese contrarrestar el protestantismo. Y en ese contexto el arte buscó nuevas vías de expresión, más decorativas, más ingeniosas, más sorprendentes. imagesFrente a la visión lineal del Renacimiento, surge una visión pictórica. Ya no es el plano el que compone la escena, sino la profundidad. La armonía deja de ser esencial para subordinarse todo a un elemento principal. El efecto buscado se impone al objeto. Se crea una cultura de la imagen de lo monumental, de lo fastuoso, de lo recargado. Importa el dinamismo, la expresividad, la ruptura del equilibrio.

De esta manera si Uds. eliminaran la maravillosa fachada del Obradoiro, percibirían la catedral no como una obra menor pero si sin la fastuosidad que ha forjado a lo largo de la era contemporánea una de las imágenes más reconocibles de occidente. Fue el maestro Casas y Novoa, el encargado de superponer una fachada nueva a modo de telón. Esos dos cuerpos flanqueados por dos torres campanario conforman la scfachdibestructura de una fachada recubierta de elementos decorativos. Las columnas, las pilastras sobresaliendo de la fachada para crear claros oscuros que la doten de dinamismo. Ventanales de arco de medio punto se superponen hasta llegar al apóstol en lo alto. Volutas, ménsulas, balaustres, frontones curvos, una huida perfecta del “horror vacui” para lograr una imagen sobrecogedora para el peregrino.

Así, que al final, sobre la rectitud y la consistencia, sobre la sobriedad y la robustez, emerge un ejercicio de ornamento, un propósito desbordante, una idea de exceso y, retomando el principio de este texto, un elogio de la frivolidad en forma de fachada barroca que ensalza el alma románica de una catedral.

Emilio Gude

@Emiliogude

Charly no hace surf

descargaCharlie no hace surf, decía el Coronel Kilgore en Apocalypse Now. Y yo tampoco. Ese es mi drama. Nunca he tenido vocación de nada en esta vida. Como todo tipo sin muchas convicciones, salvo la de la fe verdadera, o sea el madridismo, no tengo una especial determinación en la mayoría de aspectos de esta vida. Así que lo que me gusta un día, al siguiente lo aborrezco y al revés, sin solución de continuidad. Pero si hay algo que siempre quise ser, aparte de jugador del Madrid que rápidamente se supo que no iba a ser, es surfero. Surfero que no surfista. Dirán Uds. que cual es la diferencia entre uno y otro y tengo que comentarles que toda.  Y no porque la Real Academia de la Lengua, admita el segundo y desconozca el primero, ni tampoco porque pueda provenir de “surfer”, sino porque surfista es algo serio, profesional, técnico y surfero es postureo. Oigan, eso es lo mejor, el postureo surfero.

Me veo todo moreno, en bañador, havaianas, camiseta algo descolorida por el sol y el pelo largo con un mechón azul en uno de los lados. Ya sé que puestos a elegir, la gente sensata y de bien escogería mil opciones antes que esa. Lo sé. Y pido disculpas, pero oigan, imagino esa pinta (y 15 años menos) y me emociono.

Debbie Harry (23)Habrá quien me esté leyendo y piense que menudo pedazo de imbécil y lleva razón. Pensará que como oso profanar algo tan sagrado como la ola izquierda de Mundaka, la mejor ola izquierda de Europa, con mis ganas de postureo. Ya les digo, llevan razón. Pero que le voy a hacer, pienso en mi gemelo tatuado con Debbie Harry y me muero de gusto. O de amor.

No se alteren, ni se llamen a escándalo, Uds.  ya sabían, y si no lo sospechaban, que soy un tipo absolutamente superficial y que me gusta más un artificio que a Messi las pizzas. Así que imaginen, bañador, melena con mechón azul, Debbie Harry en el gemelo, gafas de sol y una tabla, el pedazo de postureo que me iba a marcar en una playa gaditana. Si, ya, otro sacrilegio. No he dicho Mundaka, Somo, Rodiles, Salinas, o alguna de las veneradas playas del norte, ya. Pero es que, oigan, prefiero el Palmar. Un surfista preferirá, sin lugar a dudas, las playas norteñas pero para un surfero, el postureo en el Palmar puede ser tremendo. Aparte de que en el norte, escúchenme, no se puede estar. Ese frío, esa lluvia, ese nublado, esos 14 grados con suerte a las 3 de la madrugada… Que no, oigan, que no. Que yo necesito calor, tías buenas y agua que no te corte el pie según lo metes.

No nos olvidemos, que puede pasar desapercibido, de lo que acaban de leer: tías buenas. Es imposible ser surfero y no estar rodeado de tías buenas surferas. Es un requisito básico. No se puede ser surfero sin un entorno de tías buenas surferas, a poder ser de larga melena y pecas. Las pecas son la guinda del pastel. Una surfera con pecas se parece bastante al concepto de paraíso que imagino. Bueno, eso y los anuncios de Calzedonia.

1522_1068703391887_3876_nYa ven, el último post del curso y tirando por la borda la imagen prestada que me había ido ganando para que descubran a este ser insustancial, pero así son las cosas. Ya me gustaría a mi ser como Uds., gente seria, adusta y formal con un propósito en la vida pero cada uno es como es o como sale o como sea que sea, pero lo que es. Ya me entienden aunque quizás, no. El caso es que para bien o para mal, quiero ser surfero y tomarme una cerveza (en botella claro está, lo contrario no es de surfero) en un chiringuito gaditano rodeado de tías buenas mientras disfruto de la puesta de sol rojiza y eterna del sureste ibérico, tras una día de pillar olas. Un no parar de verano, donde toda mi preocupación sea a que chiringuito voy, que viento sopla, si la ola es de izquierda o de derecha o recordar el nombre de la última “jai” surfera que pretendo hacerme. La próxima.

Absténgase los pontificadores. Se lo agradezco pero no. Ya se perfectamente que nada de lo que digo es así, pero por si no se han dado cuenta, nada de lo que digo es real. Son sueños de una noche de verano, fantasías animadas de ayer y hoy, que valen para lo que valen, o sea rellenar un post lleno de boutades con el que despedir el curso y dejarles un retazo de lo que si es una verdad como un templo: siempre quise hacer surf. Y a la vejez, viruelas, lo mismo me animo y este año, con una buena excusa, muy adulta y entregada, me pongo a ello y me ven cabalgar en una tabla pillando olas como si no hubiese mañana. Para la melena ya es tarde, la tuve pero ya no volverán las oscuras golondrinas, pero quizás no lo sea para tatuarme a Debbie Harry en el gemelo. Lástima de flojedad y no aguantar el dolor. No habría empezado un mechón de Debbie y yo yacería desmayado del dolor. Como ven, mal surfero voy a ser, ni melena, ni tatoo… Me queda la camiseta descolorida, las gafas de sol y el Master en Postureo que hice en el Instituto de Postureo Europeo. Es lo que hay. Ya quisiera yo que fuese de otra forma, pero es lo que es y con ello toca acarrear.

En definitiva, nos les aburro más, que un día de estos me lio la toalla a la cabeza, lo tiro todo por la tabla y me dedico a vivir pillando olas mientras canto “surfinyuesei”

Emilio Gude

@Emiliogude

El inspector Madariaga (III)

Atestado nº 56/1040 Frontón Beti Jai

Tras la salida del Gobernador Civil, el Comisario Javalolles guardó silencio unos instantes. Finalmente, mirando a Madariaga con cierto pesar, dijo:

  • Ricardo este es mi final. No llevamos mucho tiempo juntos pero si el suficiente para reconocer tu talento. Yo ya no puedo acometer este asunto. Depende de ti. No me refiero a todas esas consideraciones políticas, ni al éxito policial, sino a impedir que un asesino mate a buenas personas.

descarga (31)Madariaga no dio muestras de sentirse afectado por la pesada carga, de la misma manera que no se le veía especialmente emocionado cuando su trabajo cosechaba éxitos. Interiormente se sentía abrumado y con una tensión que haría que pudiera estar despierto varios días. El inspector asintió, recogió el expediente que le tendía el comisario y salió del despacho.

Mientras repasaba la amplia y gruesa documentación intentaba centrarse en el caso y distraer su atención sobre el hecho de que las circunstancias le habían colocado en una posición difícil si no detenía al culpable. El Comisario Javalolles no tendría un retiro entre palmadas de éxito, el Gobernador Civil y su padre acusarían su fracaso y probablemente sus métodos científicos serían puestos en duda por el sector más tradicionalista de la policía.

Dos frases. ¿Por qué esas frases?, ¿Qué querían decir? Pidió permiso para entrar en el amplio despacho lleno de libros y de papeles del profesor Gayarre. Aquel desorden parecía proverbial, como si detrás de cada montón de papeles existiese un orden lógico, un número mágico que constituía la proporción entre bloques de libros y la amplitud de la estancia.

Tras intercambiar unas palabras de cortesía. Madariaga sin explicar el porqué de su interés por las frases, inquirió al profesor por ellas. Gayarre buscó con toda precisión dos libros de entre las montañas que se apilaban por el despacho, como si en su cabeza tuviese un mapa definido de cada libro. Se manejó  para encontrar unas páginas concretas mientas acompañaba con un “veamos”, de vez en cuando.

  • Querido Ricardo, no tiene mucho misterio. ¿Ves? Hobbes, como bien has dicho.

El profesor se puso a leer señalando el texto a Madariaga: “El universo es corpóreo. Todo lo que es real es material y lo que no es material, no es real.”

 Sin cerrarlo, abrió otro libro e identificó la segunda frase. 

  • Es de Baruch Spinoza. ¿Por qué este interés por los deterministas, Ricardo? Mira, Spinoza dice: “Todas las cosas que hay en la naturaleza son o cosas o acciones. Ahora bien, el bien y el mal no son cosas ni acciones. Luego el bien y el mal no existen en la naturaleza”·

Madariaga no dijo nada. Dejó que Gayarre ejerciera su condición de profesor, mientras dejaba los libros, se quitaba las gafas redondas y miraba al inspector con el agrado de un viejo maestro ante el interés del alumno.

  • Ricardo, el determinismo afirma que no somos libres. Que todo lo que sucede está determinado en el mundo natural. Nada surge del azar; todo es el resultado de una serie de causas, y, por lo tanto, puede ser anticipado. Si hay causas idénticas, se darán los mismos efectos.

 Antes el silencio de Madariaga, el profesor continuó.

  • Los deterministas, en general, rechazan el libre albedrío, la posibilidad de decidir, de poder escoger. Al entender que todo está determinado por las leyes que rigen la naturaleza niegan el concepto de alma, tal y como lo conocemos de manera amplia. Alma y cuerpo son uno de manera natural o incluso niegan la existencia del alma. De ahí la frase de Hobbes.
  • Pero entonces, te preguntarás con buen criterio: si no tenemos posibilidad de elegir nuestras acciones, buenas o malas, ¿están determinadas? Y efectivamente, salvo matices y excepciones, es así. Piensan que es así. No sólo obramos bien o mal por una serie de causas, sino que no podríamos obrar de otra manera. La siguiente cuestión a que nos lleva es afirmación es ¿si no podemos elegir lo bueno o lo malo, como se nos puede responsabilizar e incluso castigar por lo que hacemos?

El profesor se sentía cada vez más en su papel y resultada agradable oírle pero Madariaga tenía prisa. Debía ir al Depósito a conocer más exhaustivamente los detalles del asesinato de Sor Ana. Se levantó, se despidió cariñosamente del profesor y cuando salía por la puerta para enfilar la escalera, oyó de nuevo a Gayarre:

  • Ricardo, ¿te has dado cuenta? Si crees en el determinismo, crees porque estabas determinado a hacerlo, ¿lo ves?

*****************************

descargau¡Eh! ¡Eh! ¿Qué hace? Gritaron al unísono los dos operarios. El hombre que estaba inclinado sobre una especie de madera con caballetes a modo de mesa donde había una mujer atada, giró la cabeza en la penumbra y salió hacia la puerta opuesta a la que ellos habían usado para entrar.  Fue lento en sus movimientos, como si algo le impidiese correr de manera natural.  En la incertidumbre de los acontecimientos, tardaron en reaccionar antes de echarse correr, cuando ya enfilaba la puerta y desaparecía. Uno de los dos mozos se detuvo en la mesa, el otro continúo. Al llegar a la puerta no había luz en la siguiente estancia. Intentó buscar algo cercano con lo que alumbrarse pero no encontró nada. De repente un fogonazo de luz le marcó una dirección, miró hacia allí y vio la calle. Una puerta acaba de abrirse. Corrió hasta alcanzarla, miró hacia la derecha y no había nadie. Al girar la cabeza apenas llegó a ver como un hombre vestido de negro subía a un carruaje. En ese momento, todo se desvaneció.

CONTINUARÁ

Emilio Gude

@Emiliogude

El inspector Madariaga (II)

Atestado nº 21/1756. Panadería de la calle Madera

La mañana era fría pese a que la primavera parecía adelantarse a su tiempo. El inspector Madariaga prefirió caminar hasta la comisaría de la calle Cedaceros. A falta del informe del crimen de Sor Ana resultaba evidente la semejanza con el asesinato del doctor Villalobos. Había dejado el abrigo en casa dado que optó por un traje de lana pesada. Llevaba calado, como siempre, un “homburg”. La mayoría de los hombres usaba bombín; Madariaga prefería este tipo de sombrero propio de reyes. Lo llevaba echado hacia adelante de manera que la sombra corta del ala ocultase en ocasiones su mirada.

Dos frases. Los dos asesinatos habían sido titulados con sendas frases por parte del criminal. La frase que aparecía junto al cadáver del doctor Villalobos era: “El bien y el mal no son cosas ni acciones.” Todavía no había conseguido identificarla. Anotó mentalmente que debería visitar al profesor Gayarre para consultarle al respecto. No habían logrado dar explicación a la muerte del doctor Villalobos, ni apenas habían avanzado en la investigación. Madariaga no había estado desde el principio sobre este asunto. Le había correspondido al comisario Vergara, un viejo policía más avezado en cuestiones políticas contra los movimientos obreros y sindicales, que en crímenes de este estilo. Supuso que en la Dirección General al comprender que no se trataba de un crimen convencional por robo o incluso pasional, concluyó que quizá podría haber algún trasfondo político. Al fin y al cabo el doctor Villalobos se había erigido en voz de las clases obreras, y prestaba atención médica gratuita en un dispensario en el arrabal del Puente de Vallecas que mantenía gracias a sus importantes rentas familiares. La naturaleza del crimen recomendó que se mantuviesen en secreto las investigaciones, incluso dentro de Comisaría, en tanto en cuanto se descartaban las posibles implicaciones políticas, aunque no guardaban muchas esperanzas de que fuera una buena línea de investigación. Tras determinar que el crimen obedecía a otras motivaciones, el asunto pasó directamente a manos del comisario Javalolles, un valenciano a punto de retirarse con una merecida fama de policía eficaz. Había resuelto el crimen del panadero de la calle Madera, un caso que ocupó bastantes páginas en los periódicos por su extraña y macabra concepción. La mujer del panadero había comunicado la desaparición de su marido tras no hallarlo por la mañana en el obrador y no tener noticias de él en toda la jornada. Al principio, tras unas rápidas averiguaciones, la Policía aguardó varios días, ya que habían podido saber que no era la primera vez que el panadero se ausentaba por líos de faldas. Sin embargo, nunca antes su mujer había denunciado su desaparición. A la semana reanudaron las investigaciones ante la insistencia de la esposa. No se había llevado maleta alguna, su ropa estaba completa, no se le había visto tomando ningún tren y no era probable que hiciese el trayecto a pie. Se intensificaron las indagaciones, se extendieron a círculos más amplios, se comprobó si alguien había denunciado la desaparición de alguna mujer por si se hubiesen fugado y hasta se cruzaron cables con América por si habían desembarcado en alguno de los puertos importantes donde llegaban las principales líneas marítimas. Ninguna de las pesquisas dió fruto alguno.

imagesEl Comisario Javalolles se acercó hasta la panadería para comentarle a la esposa la falta de progresos. Durante el rato que estuvieron hablando en la casa, justo encima del despacho de pan, el comisario percibía un extraño olor y muchos maullidos de gatos. Se encontraba realmente incómodo y con ganas de salir de allí. Aun así cuando abandonó la panadería, giró a la derecha hacia una zona llena de aperos, maquinaria vieja, materiales, etc. Del fondo provenía un maullido constante. Miró y efectivamente había muchísimos gatos concentrados en el mismo punto. A medida que se acercaba a la zona, el hedor que había notado en la casa se hacía más fuerte y pestilente en ese lugar del patio. Tuvo que saltar un pequeño muro que no llegaba al metro de alto, un gran esfuerzo para su edad. En el suelo había un líquido blanquecino, que según se aproximaba se iba convirtiendo en un rosado tenue.  El olor se volvía más nauseabundo y el comisario Javalolles tuvo que ponerse un pañuelo en la nariz para combatir la pestilencia. El líquido se filtraba por un pequeño pero largo y estrecho agujero de ventilación con apariencia de haberse erosionado más de lo debido por las últimas lluvias ensanchándose justo donde un canalón goteaba continuamente. Javalolles se agachó y probó la sustancia blanquecina. Pronto identificó el sabor: harina. Mojó sus dedos en la pasta de color rosáceo y aparte de la espesura propia de la harina, le pareció reconocer un sabor dulzón. Rodeó el edificio buscando una entrada trasera. Aquello debía de ser el almacén de harina de la panadería. Tuvo que sortear otro muro algo más alto. En la esquina, ya al otro lado del patio, donde acababa el callejón que provenía de la calle, se veía el portón de acceso de mercancías. Forzó la cerradura con una pequeña navaja y entró. Apenas se veía. Busco velas y encendió una. La atmosfera era irrespirable. En principio nada resultaba extraño. Era imposible para él acceder a la pared del otro lado, desde donde se filtraba el líquido. Aguanto la náusea pero tuvo salir fuera a reponerse.

pan191bEsa misma tarde, los miembros del Cuerpo de Vigilancia de la Policía encontraban la mitad del cadáver del panadero en una artesa pegada a la pared completamente desangrado y en avanzado estado de descomposición. La panadera había ido quemando el resto del cuerpo en pequeñas porciones para no impregnar de olor a carne el horno nuevo que el propio panadero había comprado en la casa Solá y Escayola, de Barcelona. Pacientemente había ido cortando pedazos que quemaba cada noche después de ocultarlo  entre la harina varios días sin saber qué hacer. En un violento ataque de celos había agarrado un cuchillo durante la cena y se lo clavó varias veces en la espalda. Trabajosamente  lo bajó al almacén y lo escondió entre la harina vieja de la esquina.

Cuando Madariaga llegó a la Comisaria se encontró con una actividad inusitada. El ayudante del Comisario Javalolles prácticamente lo agarró de un brazo y lo arrastró al Despacho. Apenas había podido quitarse el sombrero cuando se encontró sentado en la butaca de la derecha de la mesa del Comisario, al mismísimo Gobernador Civil, quien sin reparar en Madariaga dijo:

– Resulta fundamental atrapar al asesino de Sor Ana. Y al del doctor Villalobos. Sea el mismo como sospechan o sean cien distintos. Las noticias políticas que se reciben de Ultramar son absolutamente preocupantes, y arriba no quieren a que a todo eso se le sume un asesino de monjas perturbado. Atrápenlo. Como sea. Quiero resultados.

 Cogió el sombrero y el bastón, se detuvo junto a Madariaga y le preguntó en voz baja:

–  Qué tal tu padre, muchacho?

– Bien, señor

– Dale recuerdos de mi parte

– Así lo haré, señor

– Espero que seas tan listo como todos dicen que eres y que resuelvas estos malditos crímenes.

– Lo intentaré, señor. En cuanto a lo de listo…

 El Gobernador hizo con la mano un gesto de desaprobación: no deseaba oír más sobre el particular. Madariaga entendió perfectamente que la frase modesta estaba de más.

 – Así lo haré, señor.

El Gobernador Civil, D. Alberto Aguilera hizo un gesto de despedida al comisario, otro al inspector y se salió con grandes zancadas mientas un coro de subalternos se le iban uniendo.

CONTINUARÁ

Emilio Gude

@Emiliogude

El inspector Madariaga

Atestado nº 52/1893. Real Fábrica de Tabacos y Rape

Ricardo Madariaga aprovechaba para mecerse en el traqueteo del coche de caballos. Volvía a casa con una mezcla de cansancio y frustración. La segunda víctima en menos de un mes. La investigación no resultaba concluyente pero todo parecía señalar al mismo asesino del Doctor Villalobos. Durante los sucesivos días completarían un detallado informe sobre el ritual del asesinato.

Había ascendido rápido dentro del Cuerpo de Vigilancia de la Policía. De hecho, era el inspector más joven de la Dirección General de Seguridad del Ministerio de Gobernación. Cierto es que su padre movió las influencias oportunas para dar el salto de Santiago de Compostela a la capital. Una vez aceptó que su hijo no seguiría sus pasos como notario y que tampoco tenía intención de ejercer como abogado tras terminar derecho, se cobró un par de favores de viejos amigos de la capital de cuando fue diputado de la Unión Liberal de Cánovas.

Una pareja de policías que hacía la ronda matinal por Embajadores advirtió que la puerta de la Real Fábrica de Tabacos y Rape, recién abandonada, había sido forzada.  Lo que encontraron en una de las salas principales se reveló  como una pesadilla difícil de imaginar.

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Sobre un rancho (*) yacía una mujer con los brazos y piernas sujetas a los extremos. La cabeza quedaba volcada hacia el lado izquierdo y, según se fueron aproximando comprobaron que tenía los ojos abiertos. De la boca le salía un colgajo que tardaron en identificar como la lengua. Se sostenía tan sólo por una pequeña parte. El lateral de la cabeza estaba abierto.  En realidad le faltaba el hueso del cráneo en todo el lado derecho. Lo mismo ocurría al lado del esternón, encima del corazón. O mejor dicho, donde debería haber estado el corazón. De las venas de las muñecas salían sendas cánulas que iban a terminar en unas garrafas llenas de líquido rojizo. Al pie de la mesa, tirados sin orden, se veían unos hábitos de las Hijas de la Caridad con la inconfundible toca alada.

Cuando el Inspector Madariaga llegó a la fábrica de tabaco experimentó la misma sensación que los dos primeros policías que habían encontrado el cadáver. A su llegada la mujer muerta ya había sido identificada. El Comisario había enviado una dotación a la calle Hortaleza, a la Misericordia de Santa Isabel, para preguntar si faltaba alguna de las hermanas. Las noticias de vuelta no pudieron ser más desoladoras. Efectivamente no había regresado Sor Ana, la monja que dirigía por nombramiento directo de la madre superiora la Obra de Visita a los pobres y enfermos. Salió esa misma mañana para visitar a una niña que estaba gravemente enferma desde hace meses; había dejado a la novicia que hacía las veces de ayudante preparando todo lo necesario para las visitas de ese día. No había querido que le acompañase para ganar tiempo. Sor Ana era una monja a la que todo Madrid quería. Llevaba años en la capital; procedía del Hospital Santo en el Convento de San Francisco en Santo Domingo de la Calzada, y se había ganado a la gente por su cariño, cercanía y entrega. La noticia corrió como la pólvora por Madrid. Desde el Nuncio a las autoridades civiles ofrecieron sus condolencias y se pusieron al servicio de la Orden para cuanto fuese necesario.

Ricardo Madariaga contempló la escena con cuidado. Pintada con lo que luego se determinó que era sangre de la víctima, se leía una frase: “El universo es corpóreo”. Examinó detenidamente el boquete en el cráneo. Faltaba un cuadrado de diez por diez centímetros limpiamente cortado. Aproximó la lupa y pudo comprobar como también faltaba masa encefálica. Con mucha precisión habían extirpado los pliegues cerebrales hasta el tálamo. Rodeó la mesa y afrontó la cara de la monja. Los ojos permanecían abiertos. Las cánulas estaban insertadas en la vena: dos ligeros cortes, y una especie de aguja que hacía las veces de transfusor canalizaban la salida casi imperceptible pero constante de la sangre. El Inspector sabía lo que tenía que haber soportado aquella pobre mujer. Se iría desangrando poco a poco. Cuando la pérdida alcanzase el litro y medio sentiría sed y muy débil. Su respiración se aceleraría irremediablemente. No sería hasta haber perdido más de dos litros cuando los mareos y la confusión hubiesen dejado paso a la pérdida de consciencia. En ese momento, la pobre monja habría tenido la suerte de desmayarse de tal manera que dejaría de padecer el dolor tan horrible que hasta ese momento, plenamente consciente, había soportado.  El inspector sabía que el estrés de la situación habría acelerado el bombeo del corazón y precipitado el proceso. Sin embargo todo en aquel escenario sugería una muerte lenta. Anotó mentalmente que debían buscar sedantes o tranquilizantes al realizar la autopsia.

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Un ruido súbito le sobresaltó en el asiento del coche mientras recordaba los detalles de la escena del crimen. Asomó la cabeza por la ventana del carruaje y preguntó al cochero que iba en el pescante qué era aquel gentío y qué decía. No obtuvo respuesta: el cochero se encogió de hombros. Le indicó que continuase. Era tarde, había pasado el día inmerso en el asesinato y quería llegar a casa, cenar algo si podía y dormir. Sabía que no profundamente. Una y otra vez su mente dretrocedía  a las imágenes, a los detalles del horrendo escenario. Había que encontrar sentido a toda la escena. Y aquella frase que le sonaba familiar: “El universo es corpóreo”. Al pasar junto a la gente, escuchó nítidamente las conversaciones sobre los sucesos acaecidos mientras se preparaba para la vigilia en una pequeña capilla.

De pronto, recordó el origen de la frase. Pertenecía al libro “Leviatán”, de Thomas Hobbes: “El universo es corpóreo. Todo lo que es real es material y lo que no es material, no es real.”

 CONTINUARÁ…

Emilio Gude

@EMiliogude

Rancho: mesa de labor del tabaco para seis operarios