Muchas gracias

 

Aunque sea a costa del saltarme indebidamente el guión que habría de seguir –ruego sepa disculpármelo nuestro becario literato, castigador de espartanos- no se me ocurre mejor oportunidad para agradecer al colectivo que hasta hoy pertenezco, “El Calzador”, la oportunidad de haber podido disfrutar de un año al lado de sus afiladas y agiles plumas. Un breve y rápido recorrido por la gran variedad de relatos e historias publicadas, sirve para apreciar el tremendo talento y sobre todo la ilusión, ganas y buen hacer de un grupo de fantásticos tipos y personas, de los que me he limitado a ser comparsa y telonero, aunque sólo sea por las pocas veces que he cumplido con mi compromiso de publicación. Se baja del carro, profundamente agradecido por la generosidad sus compañeros, quién no tira del mismo debidamente, atribuyéndose por ello unos méritos y loas que no le corresponden. Volveré a participar, si me admiten, como invitado.

IMG-20160129-WA0017Si hubiera que concretar todo lo anterior, torpemente expresado, en un nombre del equipo, FRAN, sería sin duda el apropiado. Un tipo bueno, sensato, transparente, abogado generalista y todo, profundamente feliz y tranquilo, de esos que no abundan; como su prosa, directa, clara, próxima, sin pretensiones ni alharacas, pero que siempre cumple y a la que siempre gusta volver, de la que constituye ya mítico ejemplo, el “Couto Mixto”  https://elkalzador.wordpress.com/2015/02/18/el-couto-mixto-la-republica-independiente-de-mi-casa/. Tiene un único defecto del que consigue hacer virtud: ser indio hasta la médula, con cabezonería, con insistencia machacona, fajador incansable, indestructible, de fe inquebrantable; por ello, mucho respecto.

Mis contadas intervenciones en el blog, lo han sido desde el sentimiento y la experiencia vital, seguramente, como recurso para suplir la falta de pericia en estas lides; pero siempre sinceras, forman parte orgullosa de esta foto de un año. Comenzaba mi participación en el blog que hoy concluyo con unas palabras que ahora recupero, a modo de ánimo a sus impulsores y con el deseo de ser invitado a participar en alguna ocasión, calificando “El Calzador” como una novedosa iniciativa, “…impulso de ideas, y proyectos, sin pretensiones, sin ínfulas ni pompa innecesaria, y desde el sencillo gusto por contar y compartir historias y experiencias de todo tipo y condición. Ahora sólo queda ver su recorrido, por falta de ganas de quiénes lo impulsan no será, se lo garantizo. Invitados quedáis a participar y disfrutarlo.”

Muchas gracias amigos.

Luis Cazorla Serrano

@LuisCazorlaGS

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Cuento de mago, castillos y princesas

Erase una vez una princesa en un país perfecto, con unos reyes perfectos, en donde sus súbditos los amaban y vivían todos en armonía y paz.

En este país perfecto, donde todos vivían felices y comían perdices, una vez llego un mago. El mago iba con camisa blanca, caminando con una vara de un árbol desconocido hasta entonces. El mago llego al castillo:

castillo

-¡A del castillo!, gritó, a la puerta del mismo.

-Quo vadis?

-Voy, que no vengo, a salvaros.

El mago, alzó su mirada penetrante, oscura, su pelo largo, lacio, barbita que descubría su insultante juventud.

-Entre, mi señor; dijo el buen hombre vigilante.

– De la tierra de donde vengo no hay señores sino libertad, replicó el mago.

-¿Quién vive en el castillo?

-En el castillo viven los reyes y la princesa. Garantes de nuestra felicidad más absoluta.

-Interesante, replicó el mago.

-¿Puedo presentarle mis respetos y agradecerles su hospitalidad?

-Déjeme ver que pregunto, mi señor.

-Pues pregunte pero no me llame señor que me siento oprimido en mi condición de mago con vara.

Esta conversación la escucho el rarito del pueblo. En todos los pueblos hay un raro, inquietante y peligroso vecino o vecina; cuya naturaleza humana, por simple estadística, es malvada.

-Oiga, buen hombre dijo el rarito.

-Si, dígame, rarito del pueblo. Dijo el mago.

-No he podido evitar escuchar esas palabras tan interesantes. ¿Qué es eso que dice usted de la libertad? ¿Es igual que la felicidad?

-No, no. Respondió el mago, de largo pelo y camisa blanca. La felicidad es una emoción que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. La felicidad suele ir aparejada a una condición interna o subjetiva de satisfacción y alegría. O al menos eso dice la fuente de sabiduría de donde yo vengo. Y la libertad es la capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad de la persona pero en sujeción a un orden o regulación más elevados.

-¿Entonces me dice que aunque yo crea que soy feliz puede ser que no lo sea?

-Si.

¿Entonces me dice que para ser libre debo pensar según a lo que me dicen?

-Si.

-Dígame entonces, buen mago, ¿quién debe regular lo que debo pensar?

-Tus reyes.

-Pero, pero, pero si mis reyes nunca nos dicen ni ordenan lo que debo pensar (dijo estupefacto)

– Pues tus reyes lo están haciendo muy mal. Para que tu seas libre deben decirte lo que puedes pensar y obrar. Replicó el buen mago.

Entonces apareció el guardián del castillo para decirle al mago que los reyes lo recibirían y lo invitarían a cenar y a descansar.

-Pase usted buen mago.

-Muchas gracias, caballero.

Una vez dentro del castillo, la amabilidad del mago se fue tornando en aspereza. Un cambio poco pronunciado que se daba a cada paso que se acercaba a la sala del trono. Como si la sala del trono estuviera embrujada a través de un malvado hechizo.

Llegó a la sala del trono. No era una sala del trono como se cuentan en los libros. Era una sala no muy pequeña pero tampoco muy grande. Era fría pero con una chimenea. Allí había mucha gente. No había tronos sino una mesa grande donde se sentaba quien quisiera, con total libertad.

-Buenas noches, majestad.

-Buenas noches, buen mago. Agradecemos que haya aceptado nuestra invitación a cenar y reponer fuerzas antes de seguir su camino y a contarnos algo de los confines más allá de nuestro reino. No es que haya mucho a la mesa. Lo hemos pasado muy mal en estos últimos años de sequía. ¿Bueno, que nos cuenta? ¿Qué pasa en el mundo?

El mago, asombrado de la sencillez, respondió:

-Poco puedo contar majestad. Vengo de un reino en donde no hay rey sino donde los ciudadanos se organizan libremente. Vengo de un reino en donde los gobernantes dan de comer al pueblo y no hay una persona más rica que otra, vengo de un pueblo en donde todos somos iguales.

-Parece un buen lugar donde vivir y muy razonable lo que dices, mago.

-Razonable es mi apellido, dijo el mago.

-¿Pero y los reyes? ¿No hay?

-No, les cortamos la cabeza.

– ¿y por qué? Dijo alarmado el rey.

-Porque gobernaban haciendo lo que ellos querían, respondió el mago.

El rey, muy asustado, con la voz temblorosa, le preguntó:

  • y, y, y, y ¿cómo gestionan la libertad de ese pueblo de donde venís si no hay rey?

El mago respondió:

Es fácil. Mando yo y ahora estoy dentro de tu castillo.

Mago

@luisabeledo

Elegí If, la isla prisión del Conde de Montecristo

 

“Libertad?….no conozco libertad sino la de estar preso en ti”

Piensa un momento,

Si no pudieras leer.

Si no pudieras escribir nada, pero nada,…ni siquiera un post pequeñito o la lista de comida básica que pegas en la nevera.

Si no pudieras ir al cine jamás, ni ver una exposición o buscar algún prerrafaelita en los museos…

Si no pudieras nunca quedar con tus amigos para tomar unas cañas, o llevar a una mujer preciosa a cenar.

Si no pudieras probar las nuevas Estrellas Michelín, o picar uno de tus pinchos favoritos en la barra de los viernes, y sólo pudieras verles a todos dentro reír y charlar mientras tu, solo esperas,  sin entender por qué no estás ahí.

Si tienes a un palmo la visión perfecta de ese corte suave, casi en ritual, de un 5jotas, pero no eres tu, ni el que lo corta, ni el que lo flipa…en cambio, eres ese que reza mil letanías a la velocidad de la luz para que se acuerden de ti mientras literalmente “ babeas” …

Si no pudieras organizar un viaje, o soñar con Roma, Tanzania, Londres, París o Los Alpes.

Y por último, lo peor de lo peor, …si no pudieras tomarte jamás un helado como se lo toman ellos, en tus narices.

Si ninguna de estas cosas ha estado jamás a tu alcance, que te ha dejado a ti la Naturaleza?

No puedes hacer “nada”

Salvo depender, y depender de los demás es lo más triste que puedo imaginar.

¿Cómo puedo mirarte tras esa larga lista de “no puedes” y ver que aún así eres el tío más feliz del planeta?

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Que tu vida sea solo estar pendiente de tu manada humana…

Que una palabra, una caricia, y no digamos una carrera, un paseo, o lo máximo, el éxtasis:… tirarte una pelota de tenis¡¡, te haga despertar del más hermoso de los sueños y mover esa cola llena de raftas como si fuera lo mejor del día?

No hay motivo mejor que explique por qué me producen ternura los perros en general, y tu, If, en particular. Porque tú, además, estás lo suficientemente zumbado (yesss,, los perros de aguas serán muy listos pero están del tarro), como para haber clavado tu bandera en mi pobre corazón. Te has puesto todas tus canalladas de cachorro por montera y has conseguido que en lugar de matarte, me derrita cuando miras con esos ojos de uva preguntando “He sido yo?”.

IMG-20160121-WA0012Esto no es un grito a lo Bardot ( muy fan, que conste)para defender las bondades de los animales, atacar las maldades humanas y que si “cuanto más conozco a los hombres más quiero a mi perro” y otras memeces similares, y es que ya lo dijo El Gallo “ Hay gente pa tó”

Tampoco es un intento para justificar que señoras con perlas y laca mantengan conversaciones con sus perros y les dejen la legítima, la mejora y el tercio de libre disposición. Yo al mío ya le “he dicho mil veces” que ando de liquidez como de cortijos.

Sólo es una pequeña reflexión sobre tres grandes palabras:

Dependencia, por el miedo que me produce sentirla y el valor que en mi vida tiene la libertad.

Libertad, que no pueda liberarle de esa esclavitud porque es su vida, es una cruel y hermosa ironía.

Ternura, porque su felicidad depende de que me acuerde de bajar mi mirada y le de algo de mi tiempo. Todo ser inferior e inocente la provoca.

Nada más, dos perspectivas,…

la suya, ajena a todo eso que no tiene y felizmente tumbado a mi lado.

La mía, agradecida por todo lo que puedo, por este sencillo repaso de una existencia “superior” llena de opciones, lujos y libertad que casi nunca repaso.

Agradecida porque alguien me recuerde que tener dos manos que pueden abrir por las mañanas una cafetera, y dos piernas que me permiten llegar donde quiero, es estar muy cerca de tener súper poderes.

O, lo mismo, es que yo soy feliz con muy poco.

Gracias

Gema Arjona

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Crónicas felipinas

Ningún hombre es una isla, dijo John Donne, Filipinas son siete mil ciento siete, dice Wikipedia. Islas, que no hombres. Hombres hay muchos más, y mujeres, y otros que no son ni una cosa ni otra. Algo así como un depende, un término medio, un galleguismo sexual, dijérase, de no ser porque los gallegos somos más conservadores que la sal. Y así nos va (de bien, quiero decir).

Pronto se cumplirán cinco siglos desde que Fernão de Magalhães circunnavegase el globo, contrariando a su Rey de Portugal, y dando lustre a nuestro Imperio. Tal vez un hijo de puta, pero nuestro hijo de puta, que diría Roosevelt. El mismo viaje, tras partir de Sevilla un diez de agosto, dio al luso gloria eterna bautizando el estrecho entre Chile y Argentina, a Elcano la leyenda por haber completado el viaje y a España las Indias Orientales: Cebú, Manila y todas las islas alrededor. De Magalhães se disputan diversas villas y freguesías portuguesas su nacimiento. Sea cual sea la correcta, no cabe duda de que era gallego. ¿El primer gallego emigrante? Lo hubiera sido, de no haber nacido después de Cristobal Colón, originario de Cespón, Boiro, La Coruña, como todo el mundo sabe. De Cespón, hermoso enclave del Barbanza, península y joya de las rías bajas coruñesas, venimos también los Teira.

Tan difícil debe ser contentar a 7.107 islas, que tiramos por la calle del medio. Año 1542, Felipe II era aún Príncipe de Asturias -de cuando aquello era la cantera para ser antesala de encabezar un imperio, y no el preludio a ganarte la vida con reportajes en el Hola y soportando a políticos de medio pelo- y a un explorador que no citaré, se ve que ya había pelotas en la patria, se le dio por bautizar como “Felipinas” a dos islotes nuevos que se topó. La historia la escriben los aduladores.

Por el afán tan nuestro de generalizar, lo que fue nombre de dos islas se aplicó al archipiélago, y hasta hoy. Total, que qué mejor plaza para terminar un gran año y empezar otro mayor, que el que una vez fue sitio de nuestro recreo.

Tras una Navidad en el aire, tres aviones y un surrealista taxi cruzando de cabo a rabo la primera isla española, Cebú, empezó la aventura. Era ya la segunda del viaje, tras escalar en el aeropuerto de Manila. “Filipino hospitality”, dicen los locales. Y un huevo. Hospitalidad son los cuatro entrantes, cinco platos y tres postres que sirve mi abuela cada vez que subo a Santiago. Lo que los filipinos nos tenían guardados a los cinco colegas que conformábamos la expedición era una mezcla entre simpatía, zoco y número de los Monty Python. Tan desordenado como divertido. Vivir en un cambalache.

Primer día, en un pueblecito llamado Oslob, primer número circense para turistas. Antiguamente pueblo pescador, se percataron de que si daban de comer a los tiburones ballena, en su tránsito migratorio, se quedarían a comer en su orilla… Y con ellos atraerían a aquellos occidentales embutidos en neopreno que se dejaban un dinerillo en ir a ver mar adentro al bicho. Dicho, y hecho. Como quien tiene un oso panda en una jaula madrileña, los oslobitas -voy a inventar no sólo éste, sino todos los gentilicios del presente, siguiendo la tendencia a la improvisación tan filipina- tienen cinco o seis tiburones ballena zampando pacíficamente en su playa. Y con ella, hondonadas de turistas haciendo cola para nadar y bucear a su vera. A la verita suya.

Ferri a la tercera, Negros Oriental. Capital, Dumaguete. Mariscadas y trayectos en barca, llegamos a la cuarta, isla Apo. Si algún día dejo de contestar a la puerta, teléfono, whatsapp, correo electrónico, tuiter, instagram, telegram, facebook, linkedin o al correo profesional -por estricto orden de cariño-, estaré allí. Tortugas de todas las tallas y colores, multitud de peces -encontré a Nemo, de nada-, un jardín de corales. Cuatro horas de electricidad diaria, ciento y pocas familias del lugar, un monte en cada esquina, un puñado de playas hermosísimas. Apenas una milla de largo, que no pude resistirme a correr pese a estar claramente mermado, repleta de rincones en los que perderse durante las trece horas de luz solar que en pleno invierno, doran la ínsula.

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Encontrando a Nemo.

Por si era poco asombro dos días de buceo entre las tortugas y su eternidad, vi una mantarraya planear. No hay letras en el teclado para narrar su aleve vuelo, su elegante equilibrio, el orden de su compás. Como un partido de Karim, una canción de Julio o un poema de Rubén.

Vuelta al mundo, qué error. Otro ferri a Dumaguete, pelea de gallos, a por la quinta. Bohol. De ahí a Panglao, la sexta. La fiesta de playa Alona, nochevieja en bañador incluída, paseo en barca a diminutos lugares. Balikasag, la ansiada séptima, con su extraordinaria fosa repleta de corales, y la octava, cien metros de largo de arena blanca y absoluto reposo: isla Virgen. Virgin Island, como rezaba el tablón de bienvenida, apoyado en una estaca. Era la única construcción del lugar. Pronto tendrán una segunda, si los locales siguen tirando los cascos de cerveza y latas de refresco en la arena. La conciencia medioambiental les pilla muy lejos.

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Al contrario que el gallo de la canción de Heredeiros da Crus, éstos sí eran de pelea.

Vuelta a tierra, y viaje en el coche de un nostálgico de los españoles. Teniendo en cuenta que llevamos siglo y pico sin que Hacienda meta mano allí, supongo que el amable caballero tendría la edad de las tortugas con las que buceábamos unos párrafos antes. Motos de alquiler y atruena la razón en marcha. Cosas distintas, cada jornada. Bordeando un río turquesa, de película sobre las guerras vietnamitas, para llegar a Carmen, cabeza de las célebres colinas de chocolate. Como atestiguaban los escasos treinta grados -que en la noche descendían hasta los veinticinco-, el intenso invierno del pacífico significó que las colinas estuviesen verdes, y no marrones. La palabra chocolate no me generaba tanto desconcierto desde que aquellos tiempos en que los más descarriados del colegio lo ofrecían a “cinco pavos el gramo”. Según Bloomberg, el gramo de cacao nunca ha llegado al céntimo, alguien debiera aclarar aquélla burbuja de los patios de colegio compostelanos. Culpa de la desregulación, imagino.

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1.268 conos de chocolate. La grada joven del Bernabéu enloquecería de gusto.

Si es bonito contemplar sus más de mil conos, y de mil doscientos, más lo es recorrer sus proximidades a toda velocidad. En moto y manga corta, un dos de enero. Un bellísimo viaje, Bohol. En una tarde, que sobra para atravesarla a la carrera, pueden verse esos monos tarsier que dan mucho mejor en peluche que al natural, imponentes puentes colgantes de bambú como el de Sevilla –sic-, el cuchillo llamado Sierra Bullones, decenas de pueblos de madera, infinitos arrozales, playas de póster y una puesta de sol a la carrera.

¿Y después? Ya menos de siete mil cien islas que visitar, y la tristeza que sigue a todos los grandes momentos, que con el tiempo se convierte en alegría. Regreso en moto, último ferri, primer avión. Visita a Manila, con su desorden, su asiática polución y su pequeño legado colonial: Intramuros. Cuatro cosas, incluyendo el Fuerte de Santiago que mandó construir Legazpi, para dar inicio a nuestro paso por las Felipinas, y en que, bajo el Apóstol matamoros que lo preside, fue ejecutado el líder filipino José Rizal. Una torpeza, tan españolamente poética, que marcó el final de nuestra estancia en tan singular país.

Y ahí terminó la aventura. De ahí, una sarta de vuelos de vuelta a este invierno madrileño tan poco gélido. De vuelta a la rutina, que tras una aventura nunca vuelve a ser la misma. De un viaje no sólo se traen fotografías (tenéis, calidad y cantidad, en este instagram y su facebook correspondiente, propiedad de uno de los expedicionarios), sino momentos. Algunos, para descojonarse hasta el fin de los tiempos, otros que marcan por su inmensidad. Entre éstos, no me importaría acordarme aquel galope en moto por Bohol antes del último suspiro. Las gafas de sol contra el viento, el océano silente, el rugido de la moto, todo el camino esquivando camiones. It’s the real thing.

Isla Apo_ Tortuga retocada

Luís Teira
Becario viajero

Toreando de salón.

¡Happy new year! Toca decir ¿No?

Pero happy, happy. Y digo esto porque dentro de mi transformación al buenismo más absoluto, he de cumplir algún que otro requisito. Al margen de dejar de ser una especie de tío atormentado cuando escribo, algo que ya he conseguido más que sobradamente en mi último relato, según siempre la gente que me quiere y que se queda en la cama mientras yo me bajo a escribir a horas, digamos raras, tengo que hacer el intento de eliminar o, al menos, reducir el número de usos que le doy a lo que parecen algunas de mis palabras icónicas. Según varias voces, parece que palabras como “dolor”, “vomitar”, “vomitona”, “escupir” y varias más de ese pelaje son a mis relatos lo que Steve Buscemi a las películas de Tarantino.

¡Ah! Y tengo que intentar no escribir tantos tacos… Creo que esto último me va a resultar más difícil… La verdad, creo que todo me va a resultar difícil. No porque tenga “un estilo” determinado, ni porque sea de verdad un atormentado. Ni siquiera creo que me vaya a costar por haberme creado un personaje y tener que ser fiel a él. En realidad pienso que es complicado para mí porque, si cuatro tarados, gente de bien por otra parte, han decidido ponerme ciertas semanas un papel en blanco para que diga lo que pienso ¡Qué coño! No voy a dejar pasar la oportunidad de intentar poner un espejo delante vuestro en estas madrugadas en las que, mientras escribo con la mente puesta en el piso de arriba, mientras me retuerzo en silencio buscando la postura que sea menos dolorosa, vosotros pergeñáis en vuestras oscuras mentes algún titular de éxito… Sea cual sea vuestra definición de éxito que, sin duda, es muy diferente a la mía.

Sé que muchos de vosotros os vais a sentir orgullosos de mí, de mi transformación al mundo correcto. Otros tantos se van a aburrir como ostras en la línea que ya seguían y que aplaudo porque, al menos, son fieles a sus gustos y, algunos otros, muchísimos, pensarán que sigo siendo el mismo gilipollas de siempre. A estos últimos, los de los mensajes vacuos en busca de la gloria que, sin duda conseguirán si no han conseguido ya (recordad lo que decía antes sobre lo que es el éxito para cada uno), os dedico mi desprecio una vez más… Pero con mucha sonrisa porque soy un buen tipo, un tipo que sonríe mucho y de forma sincera. Con mucha sonrisa porque acabamos de terminar la Navidad, hemos brindado ya en Nochevieja y seguro que habéis empezado a ir al gimnasio de nuevo, en parte porque os gusta y, por supuesto, porque tenéis esa absurda necesidad de enseñar, a lo que vosotros creéis que es el mundo, vuestros atuendos deportivos “push up” y vuestros odiosos desayunos a base de zumos, tostadas integrales y muchos, muchos buenos deseos… Estoy haciendo un repaso mental de lo que digo y tengo arcadas (palabra maldita). Sabía yo que iba a ser complicado cumplir con todos los objetivos pero no he podido resistirme.

Debe ser la naturaleza del escorpión y que, en realidad, no tengo sensación de deberme a ningún público… A diferencia de los que no leéis esto. De esos que no invertís vuestro valioso tiempo en leerlo porque hoy toca hacer algo de deporte (¿Running lo llamáis?) para que todos lo sepamos, para que nos expongáis cada puto minuto de vuestra correctísima vida, ya sea mientras nos contáis lo dura que es la profesión de abogado que atiende permanentemente el teléfono por puro amor a su profesión, esté donde esté y suene donde suene o mientras soltáis vuestras soflamas sacadas de los ratos que ensayáis delante del espejo para vuestro imaginario concurso de debate de universidad americana.

Pero alguno de esa ralea de lo políticamente correcto lo leeréis. En parte porque os gusta, en parte porque necesitáis carnaza con la que daros cuenta una vez más de la cantidad de gilipollas maleducados que hay sueltos por el mundo que se ríen de vosotros y queréis comentarlo con esa voz de pito con algunos de vuestros adláteres y en parte porque, aun siendo obsceno, mal hablado, mal encarado, lenguaraz o hasta desvergonzado y desagradable, aun siendo todo eso, necesitáis que alguien deje durante un rato de doraros la píldora y deciros lo maravillosos que sois…

Me vais a tener que perdonar. Debería haber escrito “vosotros/as”, “alguno/a” o incluso mucho mejor “vosotr@s”, algún@”… Pero oye que no me sale. Que no he llegado al punto de ser tan gilipollas como para que me ofenda que me excluyan en una enumeración de género… Ni como para sentirme ofendido por determinados spots publicitarios. No os ha importado ¿Verdad? Seguro que no. Seguro que ahora estáis sonriendo. Recordad, la sonrisa, cuanto más grande mejor, es muy importante. Cuando sonreís regaláis felicidad. ¿Aunque vuestras sonrisas sean más falsas que Judas?

Voy a intentar volver al buen camino que me dejo llevar otra vez por oscuros pensamientos y hoy no toca indignarse porque haya personas que sean capaces de querer dar lecciones a tíos que saben más de lo que esas personas (recordad, si queréis en lugar de personas puedo escribir “ellos y ellas”) podrán asimilar en su vida a través de sus enormes escotes. Venga, a estas alturas seguro que lo de “enormes escotes” no os lo tomáis de forma literal ¿No? ¿O sí, quién sabe?

Hoy no toca cabrearse porque haya un infinito número de “toreros de salón” (perdón, toreros y toreras) que se refugian en la pataleta para decir que conocen a la gente por cuatro cosas que escribe o que son los dioses y diosas de la psicología humana basándose en ese mundo contrastado, empírico y científico que son…

¡Las redes sociales!

Me estoy riendo… ¿Pero tú qué sabrás niñata/o? ¿Con quién has empatado? ¿Cómo te permites criticar, sentenciar o dar lecciones a quien, como se decía cuando yo era pequeño, sólo con una mano y la otra atada a la espalda podría enseñarte durante mil vidas? ¿Cómo eres tan cobarde de expresar tu frustración (recuerda, es sólo eso, frustración) en ciento diez caracteres o en quinientos sin ni tan siquiera tener la gallardía de decir “Eh tú, esto va por ti”?

No. Hoy no toca cabrearse.

Recordad sólo que mil cien palabras no definen a nadie…

Hoy, ahora no toca cabrearse. Ahora sólo quiero acabar pronto para subir las escaleras despacio intentando evitar los jadeos que provocan los ocho o diez cigarros que me he fumado mientras escribía estas líneas. Quiero acabar pronto para acercarme sin hacer ruido a quien ocupa más de la mitad de la cama. Susurrar algo. Apartar su pelo. Quiero acabar pronto para apretarme contra su cuerpo y vencer los cuatro grados bajo cero que se ven desde la ventana. Quiero acabar pronto…

Y he acabado.

Nota del autor:

Por favor, poned cada uno la foto que queráis. Yo no hablo de nadie. Soy un simple aficionado que no aspira a dar lecciones… Pero tampoco a recibirlas de quien no sabe.

@SMNacho

¿Machismo?

¿SOY MACHISTA?

Soy así … Si estoy a punto de pasar por una puerta, siempre dejo que la persona que va detrás de mi pase primero o la mantengo abierta para él o ella una vez que ya he pasado. Reconozco que lo primero tal vez sea un poco excesivo pero es algo que siempre he hecho. Lo hago a un hombre y a cualquier clase de mujer, desde aquella con la que podrías salir o la señora mayor a la que también ayudas con la bolsa de la compra. Y en cuanto a lo segundo, creo que es tremendamente maleducado ir detrás de una persona, sea él o ella y que te den con la puerta en las narices.

Pues bien, estas líneas son para ti, para la desconocida a la que hoy 12 de noviembre de 2015 he dejado pasar primero en el vagón 32 del AVE Málaga – Zaragoza. A la desconocida a la que le he puesto una sonrisa y le he preguntado si le ayudaba con su maleta … y a la desconocida que me ha dicho que “esas cosas son de machistas”.

No voy a utilizar estas líneas para explicarte lo que soy o dejo de ser, lo que voy a hacer es decirte todas las sonrisas que vas a perder por tu equivocado concepto del machismo.

No sonreirás el día en el que con solo decir “tengo frío”, él te ponga su chaqueta sin preocuparse con que taparse, porque eso será machismo.

No sonreirás los días en los que él te vaya a buscar a la salida de tu trabajo y te abra la puerta del coche … tampoco las noches en las que él te acompañe hasta la puerta de tu casa y él se conforme sólo con un beso tuyo … no lo harás porque eso será machismo.

No sonreirás todas las veces que vayas a cenar con él y te retire la silla para que te sientes en ese restaurante que tanto te gusta y que él no soporta. No lo harás porque eso será machismo.

No sonreirás cuando él te invite al cine, porque él te invitaría a ver muchas películas un sábado por la noche, pero no lo harás porque eso también será machismo.

No sonreirás cuando vayas en su coche, suene una canción que te guste y él te de ese CD que guarda como oro en paño para que tú te lo quedes … no lo harás porque eso será machismo.

No sonreirás cuando él te lleve a un japonés por primera vez y como tú no sabes comer con palillos, él te de la comida con los suyos. No lo harás porque nunca le dejarás, porque eso para ti es machismo.

No sonreirás cuando él te diga “que guapa te pones cuando olvidas peinarte”, o “me gustas cuando te pones mis camisas un domingo por la mañana”, o cuando te diga “me pones enfermo con esos vaqueros” … tampoco sonreirás cuando te diga “cuando estoy contigo no necesito nada mas”, todo eso será machismo para ti.

No sonreirás cuando él te mire como quien mira las estrellas una noche de verano, desde la distancia y pensando que no es suficiente para ti, no lo harás porque eso será machismo.

No sonreirás cuando él te haga reír y te diga que “tu risa besa”, no lo harás porque no lo entenderás y porque eso para ti también será machismo.

No sonreirás cuando él te diga que su cama sin ti es demasiado grande, no lo harás porque eso será machismo.

Y tampoco sonreirás cuando él en mitad de una calle llena de gente te agarre fuerte del culo buscando dibujar en tu cara la verdadera cara de la felicidad, la de tu sonrisa en tus labios, esa que tu nunca tendrás desconocida del vagón 32.

Atentamente, un machista.

PD: Dedico este post a Dña. Maria Valls, una encantadora señora de Barcelona de 78 años que ha estado sentada junto a mi en el AVE hasta que he llegado a Zaragoza, por su maravillosa conversacion y por haberme ayudado a escribir este post.

José Cabrejas

@josecabrejas

La Compagnia dei Magi

En la bella Florencia, doce días después de Nochebuena, se celebra la Epifanía de los Reyes Magos con una cabalgata desde el Palacio Pitti a Santa María de Fiore. La iglesia católica conmemora la primera manifestación de Jesús en el mundo. Son numerosas las epifanías que existen en los Evangelios pero hay tres que se celebran especialmente: la de los Reyes Magos, la epifanía al Bautista y la de las bodas de Canaan.

magi1En el marco incomparable de la Vecchia Firenze, surgió la Compagnia dei Magi o Compagnia della Stella, en el año 1417, como una fraternidad dedicada a conmemorar y estudiar la figura de los Santos Reyes Magos. Cada tres años, actualmente cada año, se llevaba a cabo un desfile donde los pro-hombres florentinos, divididos en tres comitivas, una por cada rey mago, acababan confluyendo en el Baptisterio. Allí, en la maravillosa Santa Maria di Fiore, bajo la sobrecogedora y bella cúpula de Brunelleschi, se realizan las ofrendas al Niño Jesús y se entrega numerosos regalos a los niños que allí se concentran.

descarga (26)La Stella (la Estrella), como también se conoce a la Compagnia dei Magi, estaba formada por importantes hombres de la ciudad y estaba protegida por la todopoderosa familia Medici. De hecho fue Cosme de Medicis, quien le dio su sede San Marcos para formalizar la Compañía de los Santos Reyes Magos. La influencia de los Medici en esta confraternidad es vital, lo que permitió su desarrollo e importancia en la Repubblica di Firenze. La devoción de esta familia por las figuras de los Reyes Magos es tal, que encargaron en 1459 a Benozzo Gozzoli que decorara una capilla en el Palacio Medici Riccardi. Fue Piero di Cosimo “el Gotoso”, cabeza de familia de los Medici, quien encargó el “Viaje de los Magos a Belén”, donde se reflejan los asistentes al Concilio de Florencia, donde se reconcilió el cristianismo de oriente y occidente, tras el cisma de Oriente. En la pared este, se representa a los Medici y su corte.

descarga (27)En 1494, con la entrada de Carlos VIII en Italia para conquistar Nápoles, el monje dominico Savoranola, que condenaba la corrupción de los Medicis, el lujo,  el ocio, intentado que los fiorentinos adoptasen un modo de vida sencillo,  se hizo con el poder y prohibió la cabalgata al calificarlo de un acto lujoso carente del sentido religioso que pretendía dársele. Fueron famosas sus “hogueras de las vanidades” donde se quemaban objetos de lujo, de distracción, pero también obras maestras del Renacimiento o libros de Petrarca y Bocaccio. El número de enemigos de Savoranola fue tan grande, desde el papa Alejandro VI, su familia los Borgia o el Duque de Milán, que tan sólo un día después de la muerte de Carlos VIII de Francia, el ejército papal entra en Florencia y los habitantes de la ciudad hartos de los excesos del monje, lo entregan para ser ejecutado.

La cavalcata dei Magi  abandonando la amplia y descendente Piazza Pitti, moviéndose lentamente por las bellas y cerradas calles de Florencia, cruzando el Arno por el Ponte Vecchio, enmarcada en la luz ocre que recoge la ciudad, hasta llegar a la incomparable Piazza del Duomo donde el alegre colorido de la cabalgata se detiene para hacer la ofrenda al Niño Jesús entre el mármol blanco, rosa y verde de Santa María de Fiore, el Baptisterio y el Campanario.

UFFICIO STAMPA COMUNE DI FIRENZE

UFFICIO STAMPA COMUNE DI FIRENZE IL SINDACO MATTEO RENZI ALLA CERIMONIA DEI RE MAGI IN PIAZZA DEL DUOMO PRESENTE L’ARCIVESCOVO GIUSEPPE BETORI CGE FOTOGIORNALISMO

Las cabalgatas del 5 de enero se han popularizado en algunos países de esencia católica como es el caso de Italia, España, Méjico, Chequia o Polonia pero sobre todo en el imaginario de los niños que uno y otro año esperan horas su llegada apostados en las calles esperando ver a Melchor, Gaspar y Baltasar que vienen cargados de regalos y muchas ilusiones, que dejaran en cada casa para hacer del día 6 de enero, uno de los días más importantes para los niños y para los mayores.

Emilio Gude

@Emiliogude