Con nostalgia… me liaron (o me dejé liar)

Hace hoy un año empezaban a publicarse posts en El Calzador. Una semana antes, el domingo 25 de enero de 2015, les abría las puertas de esta aventura dándoles la bienvenida en este blog y anunciándoles que me mantenía al margen… No fue posible.

Caí. Me liaron o me dejé liar. Me liaron porque mi voluntad era no escribir, y menos aún cuando uno ve el alto nivel que tienen no sólo mis compañeros del “Consejo Asesor”, sino también los invitados. Un año después, al echar la vista atrás, se siente vértigo. Ese vértigo de salir a un partido en marcha, en el que no tienes que mejorar lo que hay porque no puedes, sino simplemente no desentonar con el buen funcionamiento del equipo y no cometer errores que nos hagan perder el partido (lectores). Pero, en el fondo, no nos engañemos, estaba deseando ponerme a escribir en El Calzador. Especialmente, algunas historias que consideraba que podían ser interesantes, o al menos, entretenidas, y que habían vivido otras personas. No sobre mí, ni de mis sentimientos, porque para eso está Carlos D. Lacaci.

Me explico: desde que empezó El Calzador no puedo negar que siempre me han interesado los posts que ha escrito Lacaci, dada su sensibilidad y capacidad de expresar los sentimientos que todos tenemos y no somos capaces de expresar con la misma capacidad de detalle y brillantez (el amor maternal, el amor de verano, los valores personales detrás del éxito, la infancia…). Al menos, a mí me ocurre.

De todos los que ha escrito, si hay un post suyo que destacaría sobre el resto es, sin duda “Pérdida de nostalgia”. Leyéndole, uno podía imaginarse paseando por El Retiro, pisando hojas secas y recordando pasajes felices y tristes del pasado. Es más, me transportó. Ya no era él quien andaba por nuestro querido parque sino yo, con mis propios recuerdos, sintiendo en mí el paso del tiempo y notando que el niño que fui ya se había ido, para estar en otra época diferente, distinta, donde la materia se ha transformado pero no la esencia, que permanece.

Sólo por haber leído ese post y revivir esa situación de nostalgia ha merecido la pena que El Calzador se pusiera en marcha hace ahora un año, por cuanto es la perfecta expresión de los “Breves instantes de silencio” buscados con la creación de este blog. Enhorabuena Lacaci, espero que en el futuro sigas deleitándonos con posts similares, con historias que sentimos cercanas, sin necesidad de contar cosas extrañas (Berna, in memoriam).

Un fuerte abrazo, enhorabuena y gracias a todos los calzadores (escritores y lectores), por haber hecho posible este primer año. Seguimos…

E. Moreno.

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