Canarias, capital Caldas de Reyes

En la novela cunqueiriana Si o vello Sinbad volvese ás illas…, protagonizada por la versión morriñenta del viejo marinero de Las mil y una noches, se deslizan las páginas entre planes de volver a visitar todas aquellas islas que navegó, o soñó, Simbad.

Ninguna similitud con el ilustre Luis Abeledo, jurista, tuitero y persona, en su disfrute de la vida desde su particular ínsula Barataria. Desde su cercana distancia canaria, él pensó un día en reclutar a siete cabos sueltos, tan prestigiosos y disolutos juristas (valga la redundancia), para romper algún que otro esquema. Y da la impresión de que el tal Abeledo consigue todo lo que se le pasa por la cabeza.

En ésas hemos llegado al primer cumpleaños de El Calzador. Más de ciento cuarenta textos después, incluyendo los de multitud de colaboradores que han dado color y lustre al lugar, las entregas del incierto Abeledo han venido divirtiendo sin excepción a la fiel parroquia calzadoreña. El abeledismo es un movimiento que lleva tiempo sacudiendo tuiter, y en campo grande no ha decepcionado. Su visión irónica de las cosas, de su genética galaica, junto con su aparente parsimonia, adquisición islera, nos han regalado piezas cargadas de retranca, con un ritmo que parece pausado pero lleva una velocidad endiablada. De eso trata el abeledismo.

Para muestra, su crónica de la divertida fiesta benéfica organizada un caluroso sábado del pasado julio, en ese Madrid que Abeledo gobierna desde su ínsula.

Crónica de la Fiesta de El Calzador. Crónica de un éxito anunciado, por Luis Abeledo Iglesias.

Luís M. Teira
Becario (renovado)

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Primer año de vida de El Calzador

Quizá pocos de los lectores de este blog sepan de su origen y de la forma y modo en que fue concebido. Qué mejor momento, cual hoy, con motivo de la celebración por el primer aniversario de la creación de El Calzador, para descubrir este secreto tan bien guardado por quienes en su día prometimos y firmamos aquel pacto de confidencialidad.

El origen del blog de El Calzador se gestó en una mesa redonda, aunque bien podría haber sido cuadrada o rectangular, pues las formas nunca fueron lo importante. Para los siete magníficos y un humilde servidor, lo más importante era y sigue siendo el fondo. Y, así, con el mejor fondo que cada uno de los firmantes pudo sacar de sus adentros quedó sellado un papel en blanco para que, cada semana, en él, se fueran dibujando los sentimientos de los escritores colaboradores que quisieran ir dejando un trocito de su persona, un esbozo de su saber, de su caminar, de su vivir…

Lamento si les he defraudado. Siento si esperaban un secreto mucho más sorpresivo al desmedido suspense que ahora se les desvanece. El Calzador acaba de cumplir un año y sigue ofreciendo lo mismo que cuando nació: Breves instantes de silencio. Ni más, ni menos.

Dentro de estos breves momentos de silencio les podría recordar, ahora, muchos buenos y profundos relatos. Tanto los de mis colegas del Consejo, como los de nuestros colaboradores que por aquí también desnudaron sus sentimientos.

Hoy, les traigo el relato de Enrique Moreno, titulado: “Segunda Vida” ( https://elkalzador.wordpress.com/2015/09/12/segunda-vida/ ) y lo hago, principalmente, porque conozco al Dr. Moreno y sé que, allí, él, también se desnudó. Nos mostró sus sentimientos y soñó para que soñáramos. Enrique Moreno bajó de su estrado y nos puso en suerte una gran ilusión: Despojarnos de todas las cadenas en busca de un nuevo camino, aquél que todos deseamos: El de la felicidad.

Y, precisamente, lo mismo que apuntó Enrique en “Segunda Vida” es lo que ahora deseo a todos ustedes. Busquen y encuentren su felicidad.

Feliz primer aniversario de El Calzador

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Carlos D. Lacaci
@Lacaciabogado

Demos gracias al hacedor…

I

Demos gracias al hacedor…

Parafraseando al ridículo C3-PO cuando le introducen en la bañera de aceite…

Hoy sí. Hoy no me queda otra que ser un tío decente. Cordial y, como se dice ahora, bien de una aplicación informática, bien de una cena… Amigable. Hoy toca transformación de verdad, de la que me haga irreconocible (a mí, a mis textos y a la madre que los parió). Hoy toca escribiros una carta en la que os cuento que, desde hace un año, soy un tío más fuerte. Mucho más de lo que imaginaréis en vuestras vidas (siete o setenta veces siete si sois el protagonista de “Transporter”). Una carta en la que compartir con vosotros que, desde hace un año, lo que escupo lo escupo con cariño (“Échale trigo, que mañana canta” que decía mi padre a quienes se cruzaba por la calle y pillaba con el spittle recién lanzado) y hasta con dulzura. Aunque soy consciente que alguno/a (o como hay que decir para que no os ofendáis esos mismos, “algunos y algunas”) no me creéis, en este último año he vivido, que no sufrido, una verdadera transformación. La mutación que se basa en “cagarme en todo” pero con la armonía que se consigue juntando letras. La conversión al buen Khal Drogo, capaz de zumbarse con fruición a su Khaleesi mientras separa alguna cabeza del cuerpo con la cosa esa curva que llevaba por espada y que más parecía que se había caído de la Plaza Roja.

Eso es este año.

II

Oye, ese tío de la foto

¿También está con vosotros en El Calzador?

Pues sí. No sólo está sino que, cuando se pone a escribir, es una de las personas con más talento que he conocido.

Quizá por gallego, quizá por becario, pero es capaz de insultarte y tú no darte cuenta… Hasta un rato después. Pero claro, no he vivido esa experiencia. O quizá sí y no me he dado cuenta. Lo cierto es que es más correcto que yo como para ponerse a insultar a nadie mientras escribe. O no y lo ha hecho pero no os habéis dado cuenta… Lo cierto es que cada vez que me encuentro con él lo único que me sale decirle es “Pero ¿Qué necesidad?” pero no lo hago por respeto. Creo que se lo diré en el próximo encuentro, aunque si no lo hago, sirva la presente para preguntarte:

  • Luís ¿Qué necesidad?

Y eso que antes de conocerle pensaba yo en voz baja que de dónde habían sacado a alguien que, con la edad que aparentaba en su foto, le llamaban “El Becario”. Bueno, si alguien es capaz de escribir un relato como “Plan” (léelo aquí YA) quizá debas darte cuenta que está por encima de mucho como para que se la resbale que, con la apariencia de la foto, le puedan llamar “El Becario”.

Sabéis de quién hablo ¿No?

Un honor Luís.

Nacho San Martín

@SMNacho

El reto de Luis

Cuando comenzamos esta aventura, Luis Cazorla González-Serrano presentaba El Calzador, en su primera intervención en este sitio, como “una novedosa iniciativa que hace sociedad civil entendida como impulso de ideas, y proyectos, sin pretensiones, sin ínfulas ni pompa innecesaria, y desde el sencillo gusto por contar y compartir historias y experiencias de todo tipo y condición”.
Mi relación con Luis es peninsular: me sugiere profundos cariño y admiración, simpatía absoluta y ejemplaridad, por todas las partes posibles menos por una: esa pasión por el fútbol que, precisamente porque la compartimos, nos sitúa inevitablemente en bandos opuestos o no tanto, si tenemos en cuenta que su pasión y su divisa (Señorío es morir en el campo) las comparto al cien por cien y, a partir de ahí, todo lo demás es eventual y anecdótico.

Creo que es bastante complicado explicar mejor cuales eran nuestros objetivos, hace ahora justo un año, y a mí me va a resultar imposible presentarle mejor de lo que él se explicó a sí mismo en su relato Maratón, historia de vida en la que, en menos de mil doscientas palabras, está el Sr. Cazorla en su esencia. https://elkalzador.wordpress.com/2015/03/06/maraton-historia-de-vida/

Con cierta parcialidad que reconozco, opino que deberían poner una foto suya en todos los diccionarios, para ilustrar el significado de la palabra reto. Sólo había conocido a una persona -mi padre- que, sin dejar de ser auténtico durante un solo segundo, se plantease cada aspecto de su vida como un reto que alcanzar, al que vencer, a un nivel comparable al que alcanza mi amigo Luis.

Eso le obliga inevitablemente a perder la perspectiva. Por ejemplo, en su relato, se acusa a sí mismo de olvidarse de su orgullo para alcanzar la meta cuando, quienes componemos la ingente masa de la gente normal, por así decirlo, tenemos claro que es su orgullo el que le sostiene y le lleva una y otra vez a conseguir el objetivo. Hincó la rodilla frente al Vicente Calderón, sagrado templo muy a su altura, pero cruzó la línea de meta. Es Luis Cazorla. ¿Qué esperaban?.

Si eres bueno, a este tipo de personas, que vive Dios que son muy pocas, las admiras. Pero si no eres tan bueno, las envidias y corres el riesgo de cogerles manía. Yo, como tengo sangre gallega, por si acaso no soy tan bueno como pretendo, me las he arreglado para estar en su equipo. No por supuesto ese de fútbol al que inexplicablemente sigue, nadie es perfecto, pero sí en este de El Calzador.

Gracias a eso, le conozco. Y es una suerte porque, entre relatos, comidas, cenas, copas y conversaciones mil, he podido convertirle en mi amigo. Ni más, ni menos. Y le veo día a día correr su maratón desde una posición privilegiada, sabiendo que alcanzará cada meta con esa precisión espartana y esa humildad de fondo, que sólo tienen unos cuantos. Y allí estaremos para celebrarlo. Siempre.

Fran Estévez

Mi post favorito de… Emilio Gude

Diferentes tiempos, mismos actores, diferentes roles. El rol como concepto vertebrador pues el becario Luís Teira los ha tirado abajo y nos ha obligado a hacer este cumpleaños.

Esta historia de historias ha significado una maratón desde mi zona de confort y una huida hacia delante en todo esto. Quizás por diversión quizás por el solo hecho de no escuchar o leer los mensajes coactivos de Emilio Gude que nos organiza, motiva ¡SiC! en un generoso aprovechamiento de su escaso tiempo libre. Hasta consiguieron –no puedo arrogarme mérito alguno- organizar una fiesta con un fin de lo más loable recaudando fondos para la Fundación Garrigou

El post de Emilio que más ha significado es el que debo presentar en este texto máximo de 300 palabras a que limita el becario y cuya continuidad será tratada convenientemente. ¡Habrase visto!

Es muy difícil elegir un post de Emilio porque se le da bien esto de escribir. Le gusta y se nota. Los prepara a conciencia. Incluso ha conseguido crear a un personaje cuyas tribulaciones han sido muy seguidas: el Inspector Madariaga. Sin embargo hoy debo traer al recuerdo un post de febrero: Mi redención.

En este post creo que es un Emilio que no sale mucho a la luz pero que es muy de él. Es un Emilio que quienes los intentamos ir conociendo –apreciamos y hasta queremos- podemos ver en ocasiones. Es un post que mezcla una sensibilidad con una picardía canalla que tiene, explota y engancha. Este lirismo gudeliano ha generado hasta una leyenda urbana que dice que existe un video enviando besos a Emilio de señoras turbadas por la emoción prevaliéndose del candor de las lectoras.

Nunca lo reconoceré en privado y afirmaré que este post es obligado pero, desde la admiración y el cariño, os recomiendo todos sus post.

Luis Abeledo Iglesias ( y lo sabes)

Los asaltos de Nacho

 

Como el coronel que no tenía quien le escribiese creo que “la vida es la cosa mejor que se ha inventado” y de vez en cuando, como también cantaba otro maestro, saca un conejo de la vieja chistera y nos hace un regalo inesperado. Esto es para mí El Calzador, un regalo. Uno, a veces, llega incluso a olvidarse de aquello que le gusta tanto. Siempre me ha encantado escribir y sin embargo lo dejé durante años hasta que apareció El Calzador. Durante este año he disfrutado infinito escribiendo pero sobre todo cada día con los Luises, con Luís, que es otra especie de luis, con Nacho, Fran, Quique o Doc como le llamamos nosotros y Carlos. Sin duda mi agradecimiento a todos y a tantos por escribir, leer y aguantarnos pero, si me permitís, a ellos, a los de El Calzador, por tantas risas, tantas discusiones y tantos y tantos y tantos momentos especiales en nuestra tertulia particular.

En cuanto al post que elijo, me decanto por Nacho. El 16 de octubre publicó “Asaltos” https://elkalzador.wordpress.com/2015/10/16/asaltos/ y recuerdo que cuando lo leí pensé lo grandísimo capullo que es porque tiene estilo. Tiene estilo propio, lo cual me producen una envidia mala. Esa forma de escribir de Nacho, sacando las tripas, contándonos entre rabia y mala leche a raudales los detalles más sensibles, los sentimientos más vivos y los deseos más personales, son parte de ese estilo que apreciamos a lo largo de sus escritos. No se confundan cuando lean expresiones toscas, cuando sobre el mal humor se impone el enfado porque se equivocarán. Tras esa pared hosca y ruda, encontrarán un delicado mundo lleno de sensibilidad, belleza y amor. A la mujer. Al mundo. A la vida.

Nacho es de esos tíos que me gustaría que educasen a mis hijos, si los tuviera. Valores que parecen difuminados en la sociedad de hoy en día, son pilares sobre los que Nacho se ha construido a sí mismo. Honestidad, autenticidad, generosidad y bondad es, parafraseando la gran frase del halcón maltés, el material del que está hecho el mundo de Nacho.

¡Feliz Aniversario!

Emilio Gude

@Emiliogude

Con nostalgia… me liaron (o me dejé liar)

Hace hoy un año empezaban a publicarse posts en El Calzador. Una semana antes, el domingo 25 de enero de 2015, les abría las puertas de esta aventura dándoles la bienvenida en este blog y anunciándoles que me mantenía al margen… No fue posible.

Caí. Me liaron o me dejé liar. Me liaron porque mi voluntad era no escribir, y menos aún cuando uno ve el alto nivel que tienen no sólo mis compañeros del “Consejo Asesor”, sino también los invitados. Un año después, al echar la vista atrás, se siente vértigo. Ese vértigo de salir a un partido en marcha, en el que no tienes que mejorar lo que hay porque no puedes, sino simplemente no desentonar con el buen funcionamiento del equipo y no cometer errores que nos hagan perder el partido (lectores). Pero, en el fondo, no nos engañemos, estaba deseando ponerme a escribir en El Calzador. Especialmente, algunas historias que consideraba que podían ser interesantes, o al menos, entretenidas, y que habían vivido otras personas. No sobre mí, ni de mis sentimientos, porque para eso está Carlos D. Lacaci.

Me explico: desde que empezó El Calzador no puedo negar que siempre me han interesado los posts que ha escrito Lacaci, dada su sensibilidad y capacidad de expresar los sentimientos que todos tenemos y no somos capaces de expresar con la misma capacidad de detalle y brillantez (el amor maternal, el amor de verano, los valores personales detrás del éxito, la infancia…). Al menos, a mí me ocurre.

De todos los que ha escrito, si hay un post suyo que destacaría sobre el resto es, sin duda “Pérdida de nostalgia”. Leyéndole, uno podía imaginarse paseando por El Retiro, pisando hojas secas y recordando pasajes felices y tristes del pasado. Es más, me transportó. Ya no era él quien andaba por nuestro querido parque sino yo, con mis propios recuerdos, sintiendo en mí el paso del tiempo y notando que el niño que fui ya se había ido, para estar en otra época diferente, distinta, donde la materia se ha transformado pero no la esencia, que permanece.

Sólo por haber leído ese post y revivir esa situación de nostalgia ha merecido la pena que El Calzador se pusiera en marcha hace ahora un año, por cuanto es la perfecta expresión de los “Breves instantes de silencio” buscados con la creación de este blog. Enhorabuena Lacaci, espero que en el futuro sigas deleitándonos con posts similares, con historias que sentimos cercanas, sin necesidad de contar cosas extrañas (Berna, in memoriam).

Un fuerte abrazo, enhorabuena y gracias a todos los calzadores (escritores y lectores), por haber hecho posible este primer año. Seguimos…

E. Moreno.