De aquella manera.

Hablar del Santiago Apóstol o Apóstol Santiago es lo más difícil que me han encargado en este blog. En primer lugar, porque es un tema de una extensión inabarcable. En segundo lugar, ¿de qué hablas? ¿De la figura histórica, de la catedral, del abrazo, de la fiesta, de los pulpeiros en la Herradura, de la mítica Noria de la Alameda, de la seguridad que sentimos al vivir y estudiar en una ciudad en donde te sabes cuidado por una de los mayores figuras de la cristiandad? Muy difícil.

Podría hablar del Códice Calixtino tan bien resguardado de los ojos de los estudiosos y eruditos que buscan criticar al Camino de Santiago como Patrimonio de la Humanidad por un operario de la Catedral durante unos años. Por desgracia, un avezado juez de instrucción, encontró el libro y hasta escribió una novela que nada tiene que ver con las Diligencias Previas. Menos mal.

Podría hablar de la vinculación de los gallegos en general con el Apóstol. El Reyno Galaico, abundantemente poblado por Santiagos, Jacobos o Iagos (como mi hermano al que debo felicitar por su santo en el día de hoy).

Podría hablar de los estudiantes, de su Universidad de Santiago, de su propiedad intelectual que pertenece a Santiago, en donde su Paraninfo limita al Norte con la Plaza de la Quintana que es un espacio de transición hasta el Pórtico de la Gloria que es el mejor y más digno portal de la casa de todos los gallegos.

Podría hablar de cómo los turistas es esfuerzan esperando afanosamente la cola para subir a dar el abrazo a la imagen del Apóstol pero olvidan temerariamente no bajar a la cripta a presentar los debidos respetos, rezar un Padre Nuestro y dejar un razonable detalle para mantener esa urna en donde descansa el Patrón de España; o como van a pedir los deseos al árbol de la vida y luego no dan la vuelta para dar los “croques” en el sitio correcto.

También podría hablar de cómo pasa desapercibido una de las imágenes históricas que por eso de las alianzas de civilizaciones se quiso hurtar. ¿Qué niño gallego no aprendió de que color era el caballo de Santiago con el infantil juego de palabras que nos hacían? A ver meniño: ¿de qué color es el caballo blanco de Santiago?

Podría hablar de los famosos fuegos de las fiestas del Apóstol que han traído con las nuevas tecnologías unos juegos de luces, formas, imágenes plasmadas en el mejor lienzo posible, la fachada del Obradoiro de Casas Novoa, hoy un imposible. No me imagino a nadie diciendo: oye, fulano, vamos a hacer un proyecto para mejorar esta obra. ¿mejorar? ¿Has vuelto a beber entre semana?

Podría hablar de cómo en todas y en cada una de las numerosas visitas que hago a Galicia un día está reservado a Santiago, como ciudad y como elemento de regeneración espiritual. Podría hablar, como orgulloso padre, de como mi hijo, cuando llega a Galicia, me pregunta ¿cuándo vamos dar un abrazo al Apóstol? Y, al llegar, se sube, entrega su cariñoso abrazo y continúa el camino directo a la cripta con la naturalidad de quien visita habitualmente a un pariente querido. Pero esa es otra historia.

Podría hablar de muchos recuerdos y experiencias pero creo que es mejor que os invite a vivir las vuestras propias y pedir Su protección, que seguro os lo concederá. Luisito lo hace.

Luis Abeledo Iglesias

@luisabeledo

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