Elogio de la frivolidad

“Para mí, la frivolidad tiene algo muy interesante que es del orden del exceso, del orden del vacío y del orden del suplemento; lo que está de más, lo que reemplaza a otra cosa.”

Estas frases son de una entrevista al estupendo escritor argentino Alan Pauls que hacía un encendido elogio sobre la frivolidad. Además de la maravillosa manera de decirlo, tenemos que resaltar la inteligente visión de la frivolidad. No habla de algo superfluo o vacío, que no obedece a una razón, que adolece de una formulación lógica. No, habla de orden del exceso, del vacío, del suplemento. Caracteriza lo que está de más, lo que reemplaza no de una manera caprichosa sino con un sentido pleno de frivolidad. Como si el efecto superficial buscado fuera la parte exterior de un propósito de ordenar el mundo.

santplpqEl más brillante ejemplo del románico que existe en el mundo tiene que ver con aquel lugar señalado al obispo Teodomiro por un campo de estrellas, como la mejor tradición nos recuerda. La catedral de Santiago, sin lugar a la duda, no es sólo la mejor representación de la arquitectura románica, ni siquiera la más brillante obra de arte de ese período, sino que, la catedral en sí misma, es la esencia del románico en su más pura expresión. Más allá de su armoniosa planta de cruz latina, de sus dimensiones enormes llamadas a albergar la gloria de Dios, de su nave central sobrevolada con una bóveda de cañón y abierta a las naves laterales mediante arcos de medio punto, esta catedral encierra una época. Descartemos para explicar la espiritualidad del momento el equivocado mito del terror del fin del mundo en el año 1.000 por la interpretación el Apocalipsis de Juan, esa obra tan inquietante como brillante. La cristiandad inicia un período de espiritualidad que se refleja en el arte por puras razones sociales, económicas y políticas, alejadas de lo esotérico. La expansión monástica, liderada por la orden de Cluny, los movimientos penitentes, las peregrinaciones y las cruzadas, conforman un mundo en el que la Iglesia se convierte en vertebradora de una Europa que empieza a tener conciencia de sí misma. El images (1)feudalismo proporcionó una unidad política, cultural y religiosa, que favoreció el crecimiento económico. En ese período, la Iglesia con papas y obispos tan fuertes como emperadores y nobles, construyen la casa de Dios sin desmerecer los palacios de los reyes no solo en belleza sino en objetos valiosos. Se busca además un efecto hasta ahora desconocido: transmitir  la fe, la doctrina, el poder de Dios, a través de la arquitectura y de la escultura. Los relieves explican el Evangelio, las columnas hablan del tetramorfos, los frisos reflejan el  Antiguo Testamento. Dios es el centro de todo y la Iglesia se constituye como un poder decisivo hasta la llegada del estado moderno. Todo se articula en torno a la cristiandad. Hay que salvar el alma y para ello la vida monástica es el mejor camino. Visitar e incluso vivir y luchar por aquellos lugares donde hay reliquias de hombres santos eran las mejores vías para alcanzar la salvación. Así se explican los grandes movimientos para visitar  Roma, Santiago de Compostela o a Tierra Santa para luchar contra los musulmanes.

La catedral de Santiago es el fiel reflejo de cuanto significa aquella época. Su rectitud, su consistencia, su enormidad, el triforio para albergar peregrinos, su carácter adusto son reflejos de un momento. El Pórtico descarga (1)de la Gloria del maestro Mateo concebido como una “ciudad celeste” toma su esencia del Apocalipsis de Juan. Santiago presidiendo en el parteluz, los evangelistas a cada lado, los ángeles que sostienen la cruz, la corona, la lanza y los clavos de Cristo, así como la columna en la que fue flagelado, la jarra de Pilato, el hisopo y el pergamino con la sentencia de Cristo. Rodeando todo, los 40 bienaventurados, los 24 ancianos, los profetas, los apóstoles, e incluso el propio maestro Mateo arrodillado con la leyenda “Architectus”.

Así se concibió esta obra maravillosa, con maestros como Bernardo el Viejo, Galperinus Roberto, Esteban o el nombrado Mateo, bajo el impulso de obispos como Peláez, Gelmírez o Dalmacio, para mayor gloria de Dios y como centro de espiritualidad para la salvación del alma.

240px-Catedral_de_Santiago_de_Compostela_10Sin embargo cuando pensamos en la catedral de Santiago de Compostela, no vemos nada de eso. Es la fachada del Obradoiro la que nos viene enseguida a la mente. La idea de la catedral de Santiago pertenece a una nueva época: el barroco.

Europa cambia. Ahora el poder eclesial está amenazado. Es la Contrarreforma la que mueve a la Iglesia y a los reyes. Esa necesidad de afianzar el catolicismo frente a los protestantes. Combatir la profunda crisis eliminando la corrupción, acercando la fe a los fieles, renovando el mensaje de tal manera que se pudiese contrarrestar el protestantismo. Y en ese contexto el arte buscó nuevas vías de expresión, más decorativas, más ingeniosas, más sorprendentes. imagesFrente a la visión lineal del Renacimiento, surge una visión pictórica. Ya no es el plano el que compone la escena, sino la profundidad. La armonía deja de ser esencial para subordinarse todo a un elemento principal. El efecto buscado se impone al objeto. Se crea una cultura de la imagen de lo monumental, de lo fastuoso, de lo recargado. Importa el dinamismo, la expresividad, la ruptura del equilibrio.

De esta manera si Uds. eliminaran la maravillosa fachada del Obradoiro, percibirían la catedral no como una obra menor pero si sin la fastuosidad que ha forjado a lo largo de la era contemporánea una de las imágenes más reconocibles de occidente. Fue el maestro Casas y Novoa, el encargado de superponer una fachada nueva a modo de telón. Esos dos cuerpos flanqueados por dos torres campanario conforman la scfachdibestructura de una fachada recubierta de elementos decorativos. Las columnas, las pilastras sobresaliendo de la fachada para crear claros oscuros que la doten de dinamismo. Ventanales de arco de medio punto se superponen hasta llegar al apóstol en lo alto. Volutas, ménsulas, balaustres, frontones curvos, una huida perfecta del “horror vacui” para lograr una imagen sobrecogedora para el peregrino.

Así, que al final, sobre la rectitud y la consistencia, sobre la sobriedad y la robustez, emerge un ejercicio de ornamento, un propósito desbordante, una idea de exceso y, retomando el principio de este texto, un elogio de la frivolidad en forma de fachada barroca que ensalza el alma románica de una catedral.

Emilio Gude

@Emiliogude

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Un comentario en “Elogio de la frivolidad

  1. Extraños caminos transitan las recomendaciones digitales. Donde una persona te lleva a leer un alegato de frivolidad, en el cual el autor defiende escribir sin acentos y lo justifica alegando que es como los colores y las formas (en un software): una perdida de tiempo, dice. Para encontrarte con que esa misma guía te aconseja este “Elogio de la frivolidad”, que no es más (ni menos) que la expresión (correctamente) escrita del amor -y conocimiento de sus importancias- a las formas y a los colores.

    Tras esta acotación, al autor comentarle que he disfrutado mucho de esta “pequeña” lección donde se entretejen con precisión arte, cultura e historia; en resumen: estética.

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