Charly no hace surf

descargaCharlie no hace surf, decía el Coronel Kilgore en Apocalypse Now. Y yo tampoco. Ese es mi drama. Nunca he tenido vocación de nada en esta vida. Como todo tipo sin muchas convicciones, salvo la de la fe verdadera, o sea el madridismo, no tengo una especial determinación en la mayoría de aspectos de esta vida. Así que lo que me gusta un día, al siguiente lo aborrezco y al revés, sin solución de continuidad. Pero si hay algo que siempre quise ser, aparte de jugador del Madrid que rápidamente se supo que no iba a ser, es surfero. Surfero que no surfista. Dirán Uds. que cual es la diferencia entre uno y otro y tengo que comentarles que toda.  Y no porque la Real Academia de la Lengua, admita el segundo y desconozca el primero, ni tampoco porque pueda provenir de “surfer”, sino porque surfista es algo serio, profesional, técnico y surfero es postureo. Oigan, eso es lo mejor, el postureo surfero.

Me veo todo moreno, en bañador, havaianas, camiseta algo descolorida por el sol y el pelo largo con un mechón azul en uno de los lados. Ya sé que puestos a elegir, la gente sensata y de bien escogería mil opciones antes que esa. Lo sé. Y pido disculpas, pero oigan, imagino esa pinta (y 15 años menos) y me emociono.

Debbie Harry (23)Habrá quien me esté leyendo y piense que menudo pedazo de imbécil y lleva razón. Pensará que como oso profanar algo tan sagrado como la ola izquierda de Mundaka, la mejor ola izquierda de Europa, con mis ganas de postureo. Ya les digo, llevan razón. Pero que le voy a hacer, pienso en mi gemelo tatuado con Debbie Harry y me muero de gusto. O de amor.

No se alteren, ni se llamen a escándalo, Uds.  ya sabían, y si no lo sospechaban, que soy un tipo absolutamente superficial y que me gusta más un artificio que a Messi las pizzas. Así que imaginen, bañador, melena con mechón azul, Debbie Harry en el gemelo, gafas de sol y una tabla, el pedazo de postureo que me iba a marcar en una playa gaditana. Si, ya, otro sacrilegio. No he dicho Mundaka, Somo, Rodiles, Salinas, o alguna de las veneradas playas del norte, ya. Pero es que, oigan, prefiero el Palmar. Un surfista preferirá, sin lugar a dudas, las playas norteñas pero para un surfero, el postureo en el Palmar puede ser tremendo. Aparte de que en el norte, escúchenme, no se puede estar. Ese frío, esa lluvia, ese nublado, esos 14 grados con suerte a las 3 de la madrugada… Que no, oigan, que no. Que yo necesito calor, tías buenas y agua que no te corte el pie según lo metes.

No nos olvidemos, que puede pasar desapercibido, de lo que acaban de leer: tías buenas. Es imposible ser surfero y no estar rodeado de tías buenas surferas. Es un requisito básico. No se puede ser surfero sin un entorno de tías buenas surferas, a poder ser de larga melena y pecas. Las pecas son la guinda del pastel. Una surfera con pecas se parece bastante al concepto de paraíso que imagino. Bueno, eso y los anuncios de Calzedonia.

1522_1068703391887_3876_nYa ven, el último post del curso y tirando por la borda la imagen prestada que me había ido ganando para que descubran a este ser insustancial, pero así son las cosas. Ya me gustaría a mi ser como Uds., gente seria, adusta y formal con un propósito en la vida pero cada uno es como es o como sale o como sea que sea, pero lo que es. Ya me entienden aunque quizás, no. El caso es que para bien o para mal, quiero ser surfero y tomarme una cerveza (en botella claro está, lo contrario no es de surfero) en un chiringuito gaditano rodeado de tías buenas mientras disfruto de la puesta de sol rojiza y eterna del sureste ibérico, tras una día de pillar olas. Un no parar de verano, donde toda mi preocupación sea a que chiringuito voy, que viento sopla, si la ola es de izquierda o de derecha o recordar el nombre de la última “jai” surfera que pretendo hacerme. La próxima.

Absténgase los pontificadores. Se lo agradezco pero no. Ya se perfectamente que nada de lo que digo es así, pero por si no se han dado cuenta, nada de lo que digo es real. Son sueños de una noche de verano, fantasías animadas de ayer y hoy, que valen para lo que valen, o sea rellenar un post lleno de boutades con el que despedir el curso y dejarles un retazo de lo que si es una verdad como un templo: siempre quise hacer surf. Y a la vejez, viruelas, lo mismo me animo y este año, con una buena excusa, muy adulta y entregada, me pongo a ello y me ven cabalgar en una tabla pillando olas como si no hubiese mañana. Para la melena ya es tarde, la tuve pero ya no volverán las oscuras golondrinas, pero quizás no lo sea para tatuarme a Debbie Harry en el gemelo. Lástima de flojedad y no aguantar el dolor. No habría empezado un mechón de Debbie y yo yacería desmayado del dolor. Como ven, mal surfero voy a ser, ni melena, ni tatoo… Me queda la camiseta descolorida, las gafas de sol y el Master en Postureo que hice en el Instituto de Postureo Europeo. Es lo que hay. Ya quisiera yo que fuese de otra forma, pero es lo que es y con ello toca acarrear.

En definitiva, nos les aburro más, que un día de estos me lio la toalla a la cabeza, lo tiro todo por la tabla y me dedico a vivir pillando olas mientras canto “surfinyuesei”

Emilio Gude

@Emiliogude

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